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Chapter 1: Falsedad

11 julio 2008

Hoy iniciaré este blog, que espero poder mantener activo, escribiendo cosas en él que sean de utilidad y para dar un poco que pensar a los que lo lean. Confío en que guste a los lectores, y recibir comentarios críticos tanto por lo bueno como por lo malo.

Y para empezar, me gustaría hablar de un tema bastante candente en nuestro modelo de sociedad: la falsedad. Es algo que a mucha gente le molesta, a muchos nos perjudica, y a otros tantos les da pingües capitales. Pero no es el caso ahora mismo. Lo que me gusta tratar es la falsedad en la gente de a pie, como si no quedara una sola alma que pueda ser decente aquí y ahora.

Me apuesto lo que queráis a que, en nuestro ambiente normal, hay gente más falsa que un billete de 30 euros, con Darth Vader impreso en el mismo. Y es así en todos lados. Desde la Semana Santa, donde gran parte de las personas acuden y están en cofradías porque es de gente chic y da caché (ojo, los hay que son devotos y tienen sus motivos bien justificados, lo cual es un elogio), hasta la más mínima mentirijillas o crítica a una persona. Bien cierto es que nadie se libra de ello, y yo el que menos. Todos alguna vez hemos criticado a alguien a sus espaldas, por un motivo o por otro, pero realmente lo que importa es el número de veces que se haga, y la mala intención que lleven todas y cada una de ellas. Y no sólo eso: personas que dicen que fulanita es una señorita de vida alegre, pero luego están culo con culo con ella casi siempre, por A o por B; y otros casos similares que no voy a enumerar porque podría llenar un libro.

La verdadera lacra reside en que la confianza con la gente gradualmente se pierde a causa de hechos como los que he citado. Y un mundo en el que sólo se pueda uno fiar de su sombra es bastante, por decir algo, malo. Y digo malo porque, si no hay confianza, y además nos volvemos unos perfectos hijos de puta, ¿Quién va a quedar que sea buena persona? Parece que realmente nos alegremos del mal ajeno, de que a Perico el de los palotes le rompan el ano y a nosotros nos dejen en paz, sólo porque es la naturaleza y el condicionamiento que hemos tenido muchos: ser trepas, quitar a todo Dios de nuestro camino si hace falta, en pos de conseguir nuestros objetivos y nuestra satisfacción personal. Triste pero cierto. Y así se funciona. Sólo hay dos opciones: o tener un poco de picaresca para defenderse a sí mismo y poder mantener una idea que se pueda contagiar y resulte beneficiosa, o directamente morir en el intento de conseguir una sociedad totalmente sincera y sin falsedades. Es nuestra vida. Y cada uno decide cómo la va a emplear.

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One comment

  1. Hola Kaji, veo que has creado el blog hace escasos dias asi que te deseo suerte con él. Sólo comento para felicitarte por los 2 articulos que has publicado, la verdad son bastante interesantes sobretodo éste.

    Supongo que cualquier persona con dos dedos de frente y que no se ponga a ella misma en un pedestal debería haberse dado cuenta de lo que has escrito pues sinceramente pienso que es totalmente cierto. Seguro que todos conocemos a gente que entra en las caracteristicas descritas.

    Cambiando de tema me sorprende que hayas abierto tu blog con esta entrada, ¿puedo tomarme la molestia de preguntarte cuál ha sido la razón que te ha llevado a escribir sobre el tema?

    Saludos y suerte con el blog 🙂



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