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Chapter 3: Vivo en una puta llamada Ex-Paña

8 octubre 2008

Hola a todos. Sé que esto estaba un poco muerto, pero he tenido que hacer cosas, he estado de viaje y demás…Pero como se suele decir, más vale tarde que nunca.

Lo que hoy me gustaría comentar tiene su parte de viaje cultural, y su parte moralizante. No soy perfecto, lo admito, pero creo que hay mucho que enseñar a la gente normal, y que nos queda un camino por recorrer muy muy largo. Procedo a explicarme: hace un par de semanas que fui de viaje a Alemania, la primera vez que he salido de España. No pude ver nada al llegar porque era de noche y venía cansado de tanto dar vueltas, esperar aviones y todo eso.

A la mañana siguiente fuimos a ver los coches (mis padres querían comprar uno, y se lo llevaron al final). Aprovechando que habíamos salido, fuimos a Wuppertal, donde había una especie de feria. Allí pude probar las bradwürst alemanas, la cerveza alt, comprarme algo de ropa y disfrutar del panorama. Decir que, a pesar del gentío, las calles estaban limpias, tan sólo con algunas colillas que otras por el suelo, pero no mucho más. Por cierto, la comida vale mucho más barata que aquí (la salchicha era bastante grande, y la cerveza igual, y tan sólo costó 3 euros y algo todo).

Al día siguiente dimos una vuelta por el pueblo en el que estábamos, y es impactante ver cestos con linternas, radios, ropa interior, etc. en las puertas de las tiendas, y nadie los saquea. Impactante, ¿verdad? Pues más o menos lo mismo pasa en las calles: los niños de 5 años pueden ir solos al colegio, sin riesgo de raptos y demás cosas peligrosas; los bienes públicos se cuidan; la gente tira las cosas a la papelera, y una cosa curiosa: si estás estorbandoy te apartas, la gente te da las gracias. Aquí antes de apartarte te habrían partido la cara repetidas veces.

En la carretera, lo mismo: la ley de la décima de segundo (si el semáforo se pone verde y en una décima de segundo no echas a andar, te pitan y te dicen de todo) no existe allí, al igual que el límite de velocidad en las autopistas. Muy distinto de aquí.

¿Que por qué? Pues porque nuestro lema es “Tarde, mal y a rastras“. La honradez escasea por aquí, el qué dirán prolifera aquí como en ningún lado, prejuicios nos sobran a patadas y de educación muchos andan muy escasos. La gracia encima es que para muchos son “los guiris raros estos“, como si fuésemos lo mejor de Europa, y ellos la bazofia.

Todos los aspectos que he citado, en España son totalmente al revés. Y es cierto, mi país tendrá algunas cosas buenas y todos los países tienen pros y contras, pero algunos más que otros. Y tal como pinta la situación aquí, el porvenir se plantea de asco y para nada como debería ser en un país supuestamente civilizado.

Pero bueno, aquí los políticos y las voces de la experiencia españolas son los que mandan, y si ellos no ponen cartas en el asunto, veo complicado que algo llegue a cambiar seriamente. Por naturaleza nos gusta sacarle punta a todo, tocar las narices, y, en definitiva, dar por culo a quien se pueda. Somos puñeteros. Somos españoles. Y no sé si por suerte o por desgracia, pero yo también.

Una lástima, todavía (y a mí también, cómo no) nos queda mucho que aprender de lo bueno de otras culturas, y no sólo de lo malo.

Hasta otra!

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