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Chapter 6: Ansío las estrellas, mas abocado estoy, a la pecera

19 enero 2009

Odio la falsa lucidez de la edad madura, esa mentalidad en la que aparecen cuestiones como <<¡Áh, qué habrá sido de nuestros sueños de juventud! Se han desvanecido, y cuán perra es la vida>>

La verdad es que son todos como los demás: chiquillos que no entienden lo que les ha ocurrido, que van de duros cuando en realidad tienen ganas de llorar.

La cuestión es más fácil de lo que parece. Los hijos se creen lo que dicen los adultos y, una vez crecen, se vengan, engañando a sus hijos. , la mentira universal que todos creen por obligación.

Cuando crecen, se dan cuenta de que no es verdad, y que ya es demasiado tarde. El misterio permanece intacto, pero hace tiempo que se ha malgastado en actividades nimias toda la energía. Lo único que queda es anestesiarse y resignarse a que no se le encuentra sentido a la vida, y se trata de engañar a los hijos para autoconvencerse.

Tratar de exprimir el filón de los estudios, rentabilizar la inteligencia y asegurar una posición de élite en la juventud…para llevarnos una vida preguntándonos por qué nuestros esfuerzos han dado de resultado una existencia tan vana.

Me pregunto si no es más sencillo enseñarle a los niños desde el principio que la vida es absurda. Vale, perderán tiempo de su infancia, pero consiguen que el adulto gane un tiempo considerable, por no hablar de que se librarían del trauma de perseguir estrellas, y acabar como peces de colores en una pecera

Por muy abocado que esté a la pecera, le pueden dar por culo por siete sitios. Odio a los peces de la pecera, y la pecera está llena de ellos. Y yo sé que mi sitio no está en la pecera. Para nada.

Mi sitio es poner a todos esos peces en una pecera donde me puedan ver el careto. Sí, que vean mi fea cara de mala leche. Me daría lástima por los pequeños pececitos que están destinados a caer pronto, porque no lo merecen.

Esos peces, tan señoriales y tan majestuosos, y sus crías, que van de rebeldes y pretenden salir de la pecera, pero que luego pasan a ser tan señoriales como estos, y siguen abocadas a la pecera, como los ancianos del lugar. Por ellos estoy dispuesto a romper la pecera, que se ahoguen y que su lenta agonía les sirva para saber que nada de lo que han hecho en su vida sirve. NADA. Los auténticos perdedores no son los que lo tienen todo perdido. Son ellos, los que han perdido su tiempo en montarse un mundo de riqueza, poder y fantasía, que de nada les sirve cuando ni siquiera pueden gobernar a sus parientes, y cuando no pueden encontrar sentido al mero hecho de vivir.

Esperaba una forma de poder decir esto, y las palabras no me han salido hasta ahora, cuando he empezado a leer esta maravilla impresa en negrita. Contaré mis impresiones cuando acabe de leerla. En épocas deficientes, siempre hay algo que hace remontar. Y ésta es mi remontada.

Así que para todos esos peces de esa calaña, os brindo un soberano ¡QUE OS DEN POR EL CULO!

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2 comentarios

  1. a algunos hasta les dará gusto


  2. gracias por el comentario ^^

    Al final la gente hace lo que dice la television o lo que hace todo el mundo. Asi que todo el mundo sueña con un buen trabajo, una familia… y todo ese royo happy family al final es una mierda.

    Pero como es lo que hay que hacer ,nadie se para a analizarlo.



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