h1

¿Jugar con un stick te lleva al infierno?

7 mayo 2010

Quien diga que los videojuegos son el demonio se ve que nunca se tomó la molestia de echarle unas horas a algún juego que no sea un arcade. Seguro.

Es atípico esto que digo, pero es cierto. Estoy cansado de ver que cada dos por tres alguien se carga a una persona o varias porque supuestamente actuó según un videojuego. Otros dicen que la epilepsia es fruto del diablo de los videojuegos, y otros directamente dicen que los videojuegos te quitan tu vida social y te echan la vida por alto. Excepto lo último (es cierto que el pique de la gente con juegos como el World of Warcraft es preocupante), el resto me parecen pamplinas (y lo último que he dicho se debe a no saber los límites de uno mismo).

Desde que era pequeño he jugado a una cantidad de juegos enorme. Casi daba igual cual fuese, cualquiera me venía bien. Como resulta que muchos juegos equivalen a mucha pasta (y yo desde luego no la tenía), tuve que tirar de pirateo en una pila de ocasiones increíble, como ha hecho la mayoría de la gente que tuvo una Playstation 1 en su época (y más tarde con la PS2, GameCube o XBOX). Pero no es ahí donde quiero llegar.

Para muchos significa diversión ponerse a jugar a un Metal Gear Solid, a un Grand Theft Auto o a un Pro Evolution Soccer, pero muchas veces para mí representa algo más que eso: es aprender. A mí me encantan este tipo de cosas, y horas les he dedicado a punta pala. Y no soy ningún tarado ni ningún delincuente. Pero sí que aprendí ciertas cosas que no se olvidan. Términos como “nuclear building” no los asimila un niño de 9 años así por las buenas, y mucho menos términos de inglés afroamericano. Tampoco el mismo chaval, unos años más tarde, conoce una cantidad considerable de personajes de las diferentes culturas del mundo ni aprende japonés entre gol y gol por ciencia infusa. Ese chaval soy yo. Y no son pocas las situaciones en las que me ha pasado.

Hace poco, mientras analizábamos poesía en clase, apareció de repente un personaje de la mitología celta, Cú Chulainn, que me sonaba y mucho. Haciendo memoria, resulta que el personaje en cuestión era una de las invocaciones de la saga de juegos de rol Shin Megami Tensei (que creo que ya hablé de ella anteriormente, aunque poquito). Antes de esto, en clase de japonés, empecé a escribir kanjis que nadie me había enseñado, y sin ningún problema, igual que una pila de términos en katakana de los que no tenía ni idea en español. Y estudiando variedades del inglés, conocía bastante bien la jerga que usan los afroamericanos en los USA. Y esto se lo debo al GTA y a jugar al Pro Evolution Soccer de J-League. Igual que a muchos les sonará la leyenda de Prometeo, el titán condenado a que un águila coma su hígado hasta que Hércules le libere, porque en la saga God of War el protagonista se encuentra a Prometeo (aunque en vez de liberarle se lo cargue).

¿Es casualidad? Me da que no.A los videojuegos se les ha demonizado y se les ha tachado de causantes del mal porque a alguien hay que cargarle el muerto. Nadie se ha parado a pensar en lo positivo que puede recibir la gente que juega, lo que puede aprender en cuanto a cultura general e idiomas (y algo de moral) divirtiéndose y partiéndose la cabeza pensando cuando encuentran un obstáculo. Para mí es eso. Sabiendo los límites de cada uno, hacer eso es sencillamente la leche. Yo siempre he dicho que no aprendí inglés en el colegio, sino con estas cosas. Y es verdad. Pero decir estas cosas y que la gente lo reconozca implica que todos los mitos sobre los juegos se vayan al carajo y pierdan.

Porque lo fácil es culpar a los videojuegos (y no sólo a estos, también a la música, los cómics o la literatura) para salvar el culo, mirar para otro lado y no querer ver la realidad. ¿Por qué no se le paran los pies a los programas de prensa rosa en televisión, donde la Esteban sale montando numeritos junto con una pila de personajes casposos que viven del cuento y de un montón de gilipollas que los ven? ¿Por qué, en vez de echarle la culpa a estas cosas, no se para nadie a mirar qué tienen de instructivo Hannah Montana, los Jonas Brothers, o en general el Disney Channel de ahora? La respuesta es simple: negocio y evasión de culpa.

Muchas niñas adolescentes en plena edad hormonal se follan a lo que pillan por delante y actúan como si fueran mayores porque sus ídolos lo hacen. Otros se creen que son miembros de mafias y se comportan como tales, haciendo el gilipollas allá por donde pasan. Y mucha gente se insensibiliza y ve lo violento como lo más normal del mundo, como otras muchas cosas, porque alguien se lo mete por los ojos y nadie está dispuesto a pararlo. En la sociedad en que vivimos veo que los niños tienden a vivir solos, independientemente de unos padres que curran demasiado y que no les prestan atención y que lo suelen suplir a base de regalos para mantenerlos calmados y que no anden molestando. Luego tenemos fracaso escolar, maltrato a los padres y familias rotas, pero por supuesto la culpa es de los videojuegos esos que les meten muchos pájaros en la cabeza, no de unos malos padres a los que sus hijos les importan una mierda ni de una sociedad que te mete en la cabeza unas ideas para luego echártelas en cara.

No es más ciego el que no ve, sino el que no quiere ver las cosas tal cual son. Y la realidad es ésta. Yo no voy a solucionar nada, pero tenía que decirlo. El que quiera verlo, que lo vea, porque seguramente le sea de provecho. Y el que no, que no lo haga. Quien sabe lo que le conviene sabrá que hacer.

Anuncios

2 comentarios

  1. Sigue así Pablo. Realmente sabes reflejar a la perfección.

    Estoy en mi último año de Magisterio, por lo tanto en labores de educador se bastante. Es cierto que lo más fácil siempre es echarle la culpa a los videojuegos, cuando los educadores por naturaleza tienen que ser principalmente los padres y posteriormente los maestros. Si los padres pasan y los maestros pasan, ¿Por qué la culpa tiene que ser del videojuego de turno?

    Anda que no se pueden sacar aprendizajes históricos, de resolución de problemas (tomb raider) y de muchísimas otras cosas.

    Una pena que el mundo siga su curso de esta manera…que se le va a hacer.

    Algún día nos conoceremos, pero te aseguro que no será en España, sino los dos de profesores o traductores en Japón , jeje.


    • Ojalá que así sea, Ángel: tú en Hiroshima y yo donde me vaya al final (que todavía no lo sé).

      Un saludo y nos leemos por el foro!



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s