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Chapter 13: Putillas Channel, Justin Bieber, los niñatos y la puta madre que los parió

5 julio 2010

Probablemente si me leéis os hagáis la pregunta de por qué no he hablado del Japón-Paraguay y del famoso fallo de Komano en penaltis que le costó a los nipones el pase a cuartos de final. La verdad es que no tenía muchas ganas de hablar de ello, pero los japoneses hicieron un gran partido y son gente grande.

Pero lo que voy a decir hoy no tiene nada que ver con eso. Si ya he hablado en ocasiones anteriores de lo mucho que me jode que el típico niñato de turno sea el triunfador (algo que a veces acaba en desgracia), lo que he visto hoy me ha hecho confirmar lo mucho que detesto a este tipo de gente. Preguntarles por la capital de Eslovaquia o por quién era Shakespeare es lo mismo que preguntarle a un canadiense quién era Manolete: ni puta idea. Pero de ligar, follar y ser los que dejan muy atrás a la gente normal saben como nadie.

La cosa es que hoy me salió en el canal de Youtube uno de los vídeos del niñato de los cojones de Justin Bieber. No suelo prestarle atención a ese tipo de cosas porque me parece lo fácil, la típica cancioncita mierda bailable en la que sólo se dice que cuánto te quiero y qué guapa eres cuando lo que intenta inplicar es que me pones burro y te quiero echar un polvo que te deje seca. Lo que me llamó la atención es que encima colabora Ludacris. Triste, pero cierto. Un rapero de renombre colaborando con un niñato que no tiene ni media ostia. Bingo. Si ya sabía que en el hip hop la hipocresía fluye como si fuera agua, ahora queda demostrado que el ‘keep it real’ puede desaparecer gracias a los papelitos verdes.

Así las cosas, pongo el vídeo y sale el mocoso éste en una bolera con su grupito de colegas mocosos, se fija en una chavala y le pone. La niña pasa de él y él intenta demostrarle jugando a los bolos quién es el macho alfa. Y pasa de él. Y así en una repetida sucesión de secuencias en las que el resultado siempre es el mismo. Hasta que al niño le da por bailar break dance (sí, eso que es típico del hip hop pero que hoy hasta los gilipollas de Fama, que no tienen ni idea de lo que es el flow o un scratch, bailan) y la nena peinsa que qué guapo es él. El vídeo acaba con final feliz, los dos cogiditos de la mano, previo morreo que no te enseñan no vaya a ser que los papis se escandalicen. Inútil, para qué engañarnos, porque el resultado posterior ya nos lo imaginamos todos.

Acabo de ver el vídeo y de lo único que me entran ganas es de estrangular al puto niño de las narices. Es decir, que estudies y seas una persona con dos dedos de frente importa casi tanto como que la NASA descubra agua en Marte: una puta mierda. Que seas una buena persona aunque no tengas el atractivo de CR9 da exactamente igual si no sabes bailar, no llevas una gorra plana de los Red Sox (si eres español ni te has molestado en saber que los Red Sox son un equipo de béisbol de Boston) y ropa que vale más que tú.

Me quejaba en su momento de que las adolecentes en pleno proceso hormonal tienden a buscarse a los chulos y a los que van de rebeldes. Hoy lo reitero, porque encima es que cosas como el Putillas Channel (con un reparto encabezado por Guarra Montana y seguido por Perra Gómez, los Pollas Brothers y demás basura comercial que nada tiene que ver con los Donald, Goofy o Mickey de la infancia de muchos y cuyo único objetivo es hacer montañas de pasta) o el típico popero de turno promocionado por una discográfica con más pasta que África entera que encima consigue dar un palo con una estafa de CD y un movimiento de masas en el que las niñas de los 12 a los 17 años (ojalá fuera así, porque el rango es mucho más amplio) van cual caracol dejando su rastro allá donde ven algo de este personajillo o similares.

Ya se había podido ver en otros sitios como las típicas series puercas de instituto americanas, y también en las españolas (con tan poca imaginación que tienen que coger un fondo americano, qué lástima), que el que está cachas y va de macho es el bueno, aunque sea un hijo de la gran puta que luego te vaya a dar la paliza de tu vida o lo que quiera es echar un polvo y dejar a la que sea tirada como si fuera una perra. El resto dan exactamente igual, es como si la gente normal no existiera, y si de paso se les puede ridiculizar en algún vídeo que se cuelgue en YouTube, mejor que mejor. Sé que hay de todo en el mundo, y que la misma tónica entre los guapitos se sigue entre gente más fea que los pies de otro y con una represión y una mala leche dentro que en política bien podría causar el IV Reich, pero eso me lo guardo para otra ocasión.

Estas cosas siempre han pasado y más de uno las ha sufrido en sus propias carnes. Pero enseñarles a las crías que esto es lo que se tiene que hacer es lo más bajo que he visto en mi vida. Perdón, lo más bajo es hacerle caso, que es lo que hace la mayoría de gente sin dos dedos de luces. Y luego pasa lo que pasa: desprecios a la gente normal, el más chulo como triunfador y al final el día menos pensado a cierta persona se le cruzan los cables, coge la escopeta de caza de su padre (o la Glock de 9 milímetros si vive en América y tiene un súper a la vuelta de la esquina), se va al instituto y mata a todo Cristo, para después meterse un balazo entre ceja y ceja y dejar un bonito plato de espaguetis en la pared. Poniéndonos en el caso trágico es así.

Siendo más realistas, lo que se genera es un montón de gente con complejos y problemas difíciles de superar y un puteo que no siempre acaba bien. Todo gracias a los deseos de unos por triunfar, poder meterle mano a más de un@ y formar parte de los sueños húmedos del populacho, y de otros por hacerse de oro. Un producto que al poco tiempo se renueva, poniendo otra cara guapita en la misma situación y sigue teniendo éxito porque seguimos empeñados en vivir en un puto mundo de rosas y olvidarnos de que hay hijos de puta a millares donde quiera que estés, que te sacan la pasta como si fueran sanguijuelas y te imponen lo que debes hacer. Lo que mostraba Orwell en “1984” nunca estuvo más cerca de hacerse realidad que ahora, sólo que camuflado bajo la calidad de vida y hacer lo fácil, ser lo que se te pida y ya está.

Pues a mí que me disculpen por no hablar como se me pide en ciertas ocasiones, por escuchar cosas que me aporten algo y me hagan ser consciente de lo que pasa en el mundo y por ver lo que no se quiere ver. A uno le cansa tener que hacer lo políticamente correcto y que la recompensa que tenga sea un pisoteo constante de un trepa tras otro. Estoy hasta los cojones. Y con vuestro permiso me voy a escuchar y ver algo de realidad, lo que pasa de verdad.

PD: sí, hoy tengo un cabreo de narices gracias a esto.

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