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Chapter 15: Ellos no tienen sentimientos

10 agosto 2010

Hoy me refiero a ti. Y no es por machismo, es porque voy a hablar de quién eres tú, mujer. Tú eres una señorita muy especial. En absoluto eres común, y nunca lo has sido. Desde pequeña has tenido lo que pediste, te han mentalizado a que tienes que llegar a algo grande. A vestir con todo aquello que sea de marca. A que tus papis fueran importantes, estuvieran varios días fuera de casa por motivos laborales y que tus hermanos y hermanas se ocupasen de ti mientras hacías de las tuyas poco después de dejar de gatear.

No cambió la cosa cuando creciste un poco más, quizá lo único que viste nacer a otra gente y te pudiste sentir superior, al mismo que empezabas a perder protagonismo y sentiste envidia por ellos y ellas, porque tú ya no eras el centro de atención. Y cuando creciste, el llegar a ser algo grande pasó a ser el ligarse a un pijus vulgaris con un sueldazo, un cargazo y un titulazo. Pero mejor del miembro viril no hablamos, que cuando hay tanto por una parte siempre suele faltar de otra, sea la potencia sexual que al final te obligue a echarte en los brazos de Onán o en los de otro hombre, o el carácter del susodicho maromo, que puede venir acompañado de ostias, cabreos, mal humor y tendencias psicóticas. Eso no importa mientras las mejores marcas estén de por medio.

Y tiempo después, mucho tiempo después, eso no ha cambiado. Bueno, se puede decir que por fin mostraste tus verdaderos colores. Los trapitos son tu perdición. Y valen pasta. De ahí la obsesión por el papel, aser posible de colorines y si es morado mejor. Pero has de tener cuidado, que tienes gente al acecho. Que el cariño demostrado con regalos no se escape, porque es cariño que se te escapa. Pijerías que no te compras. Cosas de las que no puedes fardar. Por culo que no puedes dar porque no eres la mejor. Y para llegar al objetivo se puede despreciar a la familia, a los amigos y a quien haga falta. Sabes que puedes hacerlo. Manipular, plantar a quien sea en la puta calle, pelearte, echarle morro al asunto. Y lo mejor es que funciona.

Pero hay un problema, y es que no puedes evitar que te coma la envidia cuando ves que alguien tiene eso que tú no tienes. Es superior a tus fuerzas. Y pones empeño en conseguirlo, sin importar el resto de cosas. Lo vas a conseguir, de eso no cabe duda. Pero, ¿qué te va a quedar después? La pija más pija de un sitio de mierda. Soberbia, borde, con carácter de señoritinga, de pijus vulgaris. Marquesa de Mierdaembute. Sin un príncipe azul del que presumir, porque el del sueldazo y el cargazo acabó hasta los huevos y pilló la puerta. Sin familia, porque decidiste que eran un obstáculo. Sin amigas, porque quisiste ser tanto que al final las olvidaste (o te peleaste con ellas) y ellas pasaron o te olvidaron, porque al final resulta que no son como tú, sino que tienen aspiraciones lógicas y cambian de ideas. Amargada. Sola. Cuando esto pase, mira al montón de papelitos rectangulares del banco y a las toneladas de ropa y complementos que nunca te pusiste, que compraste por fardar. A ver si ellos te van a abrazar cuando te vean en tan lamentable situación. O a ver si lloran cuando estés en un féretro de dos por cuatro. Lo veo difícil, porque el papel y el textil no lloran, ni abrazan ni consuelan. No tienen sentimientos.

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2 comentarios

  1. Amén. *Conozco varios casos de gente así, desgraciadamente*

    Gracias por pasarte por mi blog, un beso :3


  2. juaz, apuesto que nunca predijo lo que le iba a tocar



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