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Confessions – Kokuhaku (2010)

21 marzo 2011

Frío como el hielo. Ese es el sentimiento que se le queda a uno tras terminar de ver esta película. Podría dejar la crítica aquí, dedicarme a otra cosa y se acabó, pero me parece a mí que no va a ser así. Quiero picar a alguien y que vea esto, porque merece la pena y mucho.

La pelicula está dirigida por Tetsuya Nakashima, autor de otras producciones como Kamikaze Girls, donde aparece Anna Tsuchiya (a los que sigan Nana este nombre les sonará de algo), basándose en la novela homónima de Kanae Minato, y protagonizada entre otros por la famosa cantante y actriz Takako Matsu, en el papel de Yuko Moriguchi. Tuvo una gran repercusión e incluso se llegó a proponer como película para los Oscar como mejor película de habla no inglesa. No pudo ser, y es una lástima, porque desde luego buenas credenciales tenía. Muy buenas.

Sólo bromeaba

La historia se desarrolla de la siguiente forma: Yuko Moriguchi es una profesora de instituto que anuncia que va a dejar la enseñanza. Sus alumnos se sorprenden mucho, pero antes de dejar de dar clase, cuenta a sus alumnos parte de sus últimos años, y un hecho importante: la muerte de su hija Manami. Todos consideraban que fue un accidente, pero ella sabía que no, y por tanto decidió tomarse la justicia por su mano. Sabiendo muy bien quiénes habían sido los responsables de la muerte de su hija, se vengó de ellos mezclando sangre infectada de sida en los cartones de leche que ellos tomaban en clase.

A partir de este punto (no cuento más para no destrozar la película, porque es a partir de aquí cuando tiene miga de verdad), la historia se cuenta y las partes se entrelazan mediante varios testimonios de los protagonistas. Es una buena forma de contar la historia con varios puntos de vista y la subjetividad que caracteriza a cada uno de ellos. Y lo que parecía ser un simple accidente se acaba transformando en un asesinato y un caso en el que la niña muerta es lo de menos, dando paso a un leit motiv de venganza cruel como pocas veces se ve en Occidente. Las diferentes partes enseñan que ninguna quiere dar su brazo a torcer, echándole la culpa a otros, y gozando de una falta de sentimientos y un poco aprecio por la vida fuera de lo normal (aunque para ellos sí que es normal algo así). Ninguno de los personajes está libre de culpa, y todo se entrelaza en una telaraña que se va terminando conforme acaba la película, pero es al final cuando de verdad se entiende todo.

El ritmo es MUY lento, pero suficiente para el tipo de película que es. Y consigue recrear a la perfección una sensación de angustia y opresión, de algo que se sabe que va a ocurrir y que es inevitable, con vuelcos inesperados de por medio y en un ambiente frío, muy frío. La cámara lenta está siempre presente, y las únicas escenas alegres que hay son las de Manami. No hay mucho más. El resto de la película se podría teñir de un azul mortecino en el que no hay un único momento feliz, apoyado con una banda sonora oscurantista y pesada con grupos como los doomsters Boris, que en ningún momento desentona con la atmósfera general.

Se juega también mucho con referencias sociales, tales como la Ley del Menor (que en Japón es hasta los 14 años) o la frialdad que pueden mostrar los japoneses en determinados momentos, casi sin sentimientos y completamente exentos de moral. Esto último no es del todo cierto, porque sí que se ven lágrimas, y el miedo se palpa entre los estudiantes de clase cuando se dan cuenta de quiénes son los estudiantes infectados. Y también hay un gran reflejo de falsedad y de cómo se puede intentar hacer parecer una situación algo que definitivamente no es, con escenas de falsa alegría, e  incluso usando a las personas como meros peones en el juego, aunque los peones como tal aquí no existen y también actúan por cuenta propia.

Espero que aprendáis a valorar el significado de la VIDA

En resumen, es una película de constante tensión, y cuando terminas de verla queda una cierta sensación de terror, aun sin ser gore (a lo que nos tienen muy acostumbrados entre Takashi Miike y Beat Takeshi) ni siquiera ser una película de terror en sí. La tensión se acumulará seguro a partir de su última clase, en la que la profesora impartirá su última lección: jamás te metas con alguien más fuerte que tú. Y aprende a valorar la vida.

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