Archive for the ‘Críticas’ Category

h1

Así habló Zaratustra…en manga

18 abril 2011

Una grata sorpresa. Hace dos días visité la tienda de cómics a la que voy de vez en cuando para ver las novedades que hay. En verdad ya no hay demasiado manga que me interese, porque casi todo va cortado por el mismo patrón.

Portada de Así Habló Zaratustra

Pero esto no. Me llamó la atención un librito azul y pequeño. Friedrich Nietzsche. Así Habló Zaratustra. Y en la portada, un chaval rubio argumentando que lo único que existe es el yo. Huelga decir que no dudé un momento: lo cogí, lo pagué y me lo llevé a casa para leerlo. Y qué 10 euros más bien invertidos.

Reconozco que leer un libro de filosofía puede ser muy complicado. Si ya de por sí cuesta a veces leer narrativa por lo complicadas y liosas que se pueden volver las tramas, leer libros de filosofía es un auténtico reto a veces (reto que estoy dispuesto a asumir y a completar, porque hay cosas muy interesantes de las que se puede sacar bastante provecho). Y para que la gente joven o que no es muy aficionada a este tipo de lectura sea capaz de digerir de una forma más sencilla la filosofía del Nietzsche, nada mejor que una historia de fondo. Primer punto para el manga. Y un voto positivo a la Editorial Herder, que por lo general edita obras de filosofia, religión y aprendizaje de idiomas, y ahora se ha atrevido con este manga. Bravo por ellos.

Me llama la atención particularmente la trama: después de una pequeña introducción en la que se nos explica que Dios ha muerto al ser una mera invención humana y que el sistema lo gobierna el hombre y no Dios, empieza la historia en sí. En medio de la noche se escucha el llanto de un bebé, y un párroco y su mujer lo recogen y lo adoptan como si fuese su propio hijo. Dicho hijo es Zaratustra (aunque en la obra original de Nietzsche, Zaratustra es el viejo ermitaño de la introducción). Definido en el manga como un enfant terrible, Zaratustra es el personaje por excelencia de la obra. Es el típico cabroncete que se dedica a fastidiar a los demás. En concreto a su “hermano” Alex, al que dice constantemente que es adoptado y que sus padres lo abandonaron. Alex vive constantemente rezando porque las afirmaciones de Zaratustra no sean verdad, y por lo general es bastante tímido, siempre asintiendo y teniendo un carácter típicamente japonés. Los padres son buenos y generosos. No obstante, las cosas cambian en cierto momento de la trama.

Realmente, la obra no se aparta de los cánones del manga shônen (seguramente porque está orientada a enseñar la filosofía a gente joven), pero a partir de cierto momento la trama cambia y los personajes dejan de ser canónicos. Todo se transforma, y se muestran los verdaderos sentimientos de los personajes. Hay guiños evidentes a otros trabajos anteriores (Zaratustra no sólo guarda un parecido evidente a Alex DeLarge en La Naranja Mecánica, sino que además la escena en la que Zaratustra y su banda apalean a un mendigo hará que más de uno oiga campanas y sepa de dónde vienen), pero no por ello es malo. Para nada.

El dibujo es bueno, la trama cambia y se introducen de forma más o menos adecuada los elementos clave en el pensamiento del Nietzsche: la muerte de Dios porque el humano lo mata, la existencia del  yo y el superhombre o übermensch, la voluntad del poder y el eterno retorno: el hecho de que el ser humano está condenado a repetir su historia hasta el fin de sus días. Todo esto se entremezcla, dando la sensación de un trabajo bien hecho en todos los sentidos. Y al final del todo se puede leer el texto “De las Tres Tranformaciones”: del camello al león, y del león al niño. No quiero desvelar los entresijos de la historia porque es fastidiarla. En su lugar quiero recomendar que lo consigáis, y que lo leáis. Es fácil de comprender y asociar los conceptos del pensamiento de Nietzsche con los hechos que ocurren en la historia. Y consigue muy bien su objetivo: entretiene a la par que enseña. Si siguen saliendo obras así, no dudaré en gastarme el dinero para tener algo que merezca la pena, como esto. Y me imagino que más de uno (y más de dos) pensará exactamente lo mismo.

h1

Pop fantasma – Phantom Pop

27 marzo 2011

Dije hace casi medio año que Phantom Pop estaba al caer. En un post que le dediqué al gran hombre, Elphomega, hacía una extensa review de su carrera y su música, y también publicaba que se esperaba su nuevo disco para 2010. No ha sido hasta finales de este mes cuando ha salido. 4 años de espera. 4 años escuchando casi a diario Homogeddon, El Testimonio Libra y comprendiéndolos cada vez mejor, como el vino, del que se dice que cuanto más madura mejor sabe.

No hay mil como él, ni diez como él. Sólo está él.

El hype que ha suscitado el que saliera este nuevo álbum ha tenido división de opiniones. Unos dicen que es demasiado raro. Otros, que los experimentos no les gustan. Y a otra gente simplemente le ha encantado. Yo soy de estos últimos, y voy a pagar gustoso cada euro que vale este disco, siguiendo la inciativa de si te gusta, cómpralo. Se estaba haciendo de rogar, y el pop fantasma merece la pena, canción por canción. Digo lo de pop fantasma porque lo que puede suscitar el título es que es el fantasma del pop, cuando Phantom es el adjetivo y Pop el nombre. Por ende, es pop fantasma. ¿Por qué? Por ambientes coloridos y aparentemente alegres, típicos del pop, pero con letras oscuras y que reflejan cosas opuestas.

El corte inicial, Sol de sábado, Lluvia de domingo, es un adelanto de lo que nos espera. Música que hace imaginar colores vivos, y un buenos días repetido varias veces en la canción que invita a pensar que algo raro pasa. Raro no sé, pero distinto sí. Es evolución.

1000 problemas es una canción dedicada, en sus propias palabras, a todas esas personas que tienen que hacerse cargo de la familia, la casa, el trabajo, la pérdida, y ser capaces de pasar un rato feliz y desconectados de todo lo que les rodea si escuchan esto. Y como él mismo dice, hay mil problemas. Él nos cuenta parte de ellos sobre un beat totalmente contrario al anterior, pero igualmente bueno.

Summer breeze es el corte con la primera colaboración del disco, por parte de la chino-canadiense Masia One. A lo que me recuerda la base es a un día de verano tranquilo, precisamente invitando a la brisa de verano. La voz de Masia es increíble, un gustazo para los oídos en este tema, y el párrafo de Sergio evoca perfectamente lo que podría ser un día de verano. Un día de Junio o de Julio es lo que le pega a esta canción para escucharla. Completamente.

Sacrificio es una muestra de la vida normal de este hombre y lo poco que importa el dinero, aunque al final lo que acaba moviendo el mundo es el dinero, y por tanto el crimen es take money, make money, sea por parte de quien sea. A fin de cuentas vine a este mundo sin nada, y sin nada me iré.

Acabamos juntos tiene un beat muy electrónico y muy happy, contribuyendo a la atmósfera general que crean las bases en el disco, aunque con unas letras muchísimo menos alegres. No es de los temas que más me ha llamado la atención, sin embargo. Aun así, me parece buena canción.

Stardust es la segunda canción con colaboración. Interviene Shabu One Shant en un estribillo sencillamente genial, y Elphomega da una lección de lo que es rapear y fluir sobre un ritmo. No hay mil como él, ni cien como él, ni diez. Sólo el. Es uno de los temas que más me gustan del disco. Sencillamente soberbio.

Y si la anterior me gustaba, Azul Místico me gusta todavía más. Sus primeras palabras son tú ahora quieres mis gafas, meto la mano y las raíces son blandas en referencia a todos aquellos que ahora se han subido al carro de ser vintage y le aclaman cuando hace escasos dos años pasaban de él por no ser un rapero hardcore. Continúa con las típicas referencias culturales en él (a pesar de que en este disco abundan menos, algo que él ya anunció) y todo fluye sobre una base excelente, típico de alguien como Doc Diamond, que produce casi todos los temas.

Primos raros, en contraste con la anterior, está producida por Neo, igual que Summer breeze, Doppelgänger y Ratas de Videoclub. Lo que me inspira esta canción, aparte de una letra soberbia con referencias a Don Siegel y a Steve Rogers (el verdadero nombre del Capitán América), es melancolía. Aunque él diga que no quiere que sea otra canción de las de antes, lo es. Y no por eso es mala en absoluto. La típica canción que gusta escuchar en un día de lluvia.

Doppelgänger es una palabra alemana para definir a un doble de alguien. En este caso, la canción va sobre cómo un día a Elphomega le aparece un doble y hace exactamente los mismo que él. Sólo huyendo de él, corriendo, consigue deshacerse de él. Podría hacer mil hipótesis para intentar averiguar el sentido de esta historia, pero seguramente no daría una. Prefiero seguir dándole vueltas y quedarme con este tema y las voces que en inglés deletrean D-O-P-P-E-L-G-Ä-N-G-E-R.

La gran ola de calor es otro gran tema. Aquí no sólo vuelve a colaborar Shabu One Shant en el estribillo, sino que además canta durante un párrafo. La canción es una completa descripción de imágenes típicas de un barrio normal, escenas de cualquier vida. La atmósfera es como la de Summer breeze: un día de verano con mucho calor, en el que dan ganas de tumbarse y abstraerse con Miles Davis y Dizzy Gillespie de fondo, tal y como canta Shabu.

Alta ansiedad es otra canción de corte electrónico y también un tanto happy. Me gusta bastante, aunque supongo que me hará falta escucharla varias veces más para sacarle todo el jugo.

Illpack debe morir es la clásica colaboración de Capaz Fernández con Elphomega. Desde Homogeddon, sus colaboraciones a solas se han llamado así, siendo la más reciente Knightmares, en el disco de Capaz, Último Cigarro. Es la canción que quizá muestra más egotrip en todo el disco, y a pesar de ello es algo que siempre gusta. A fin de cuentas estos dos hombres son unos monstruos del micro.

Ratas de videoclub sí tiene una gran cantidad de referencias a series y películas americanas, tal y como el título sugiere. Sobre un beat un tanto extraño, nos deleita con referencias tales como Twilight Zone, Harryhausen o Mickey Rooney. Gran tema, sin dudas. Por muchas de estas cosas que conozca, y aunque no sea su propósito, me va a volver a hacer mirar la Wikipedia.

El último tema, No happy ending, puede servir de outro para este gran disco, aunque en verdad es una canción en sí que da la despedida de Phantom Pop. Y como corte final, no desmerece en absoluto.

Cuando Elphomega decía que iba a cambiar, era cierto. Se puede apreciar que su música no es la misma que en El Testimonio Libra. Pero eso no quiere decir que la música no lleve su sello. Es inconfundible. Quizá ha querido cambiar y enfocar su música a la música americana de los años 50 y 60 de forma rimada y con el hip hop siempre detrás, y aunque muchos lo critiquen, a mí me encanta. Como me gustaron en su día sus discos anteriores. Por algo llevamos muchos esperándolo 4 años. Y ahora que puede estar en nuestras manos, es como una especie de droga que no se puede dejar de escuchar. Simplemente muy bueno. Junto con el disco de Sho-Hai, Doble Vida, es de los discos del año en lo que llevamos de 2011.

Haz click en la portada del álbum para escucharlo en Deezer. Y si te gusta, cómpralo. Una edición con un libreto de 57 páginas con las letras y un artwork de escándalo merecen la pena.

Phantom Pop

h1

Confessions – Kokuhaku (2010)

21 marzo 2011

Frío como el hielo. Ese es el sentimiento que se le queda a uno tras terminar de ver esta película. Podría dejar la crítica aquí, dedicarme a otra cosa y se acabó, pero me parece a mí que no va a ser así. Quiero picar a alguien y que vea esto, porque merece la pena y mucho.

La pelicula está dirigida por Tetsuya Nakashima, autor de otras producciones como Kamikaze Girls, donde aparece Anna Tsuchiya (a los que sigan Nana este nombre les sonará de algo), basándose en la novela homónima de Kanae Minato, y protagonizada entre otros por la famosa cantante y actriz Takako Matsu, en el papel de Yuko Moriguchi. Tuvo una gran repercusión e incluso se llegó a proponer como película para los Oscar como mejor película de habla no inglesa. No pudo ser, y es una lástima, porque desde luego buenas credenciales tenía. Muy buenas.

Sólo bromeaba

La historia se desarrolla de la siguiente forma: Yuko Moriguchi es una profesora de instituto que anuncia que va a dejar la enseñanza. Sus alumnos se sorprenden mucho, pero antes de dejar de dar clase, cuenta a sus alumnos parte de sus últimos años, y un hecho importante: la muerte de su hija Manami. Todos consideraban que fue un accidente, pero ella sabía que no, y por tanto decidió tomarse la justicia por su mano. Sabiendo muy bien quiénes habían sido los responsables de la muerte de su hija, se vengó de ellos mezclando sangre infectada de sida en los cartones de leche que ellos tomaban en clase.

A partir de este punto (no cuento más para no destrozar la película, porque es a partir de aquí cuando tiene miga de verdad), la historia se cuenta y las partes se entrelazan mediante varios testimonios de los protagonistas. Es una buena forma de contar la historia con varios puntos de vista y la subjetividad que caracteriza a cada uno de ellos. Y lo que parecía ser un simple accidente se acaba transformando en un asesinato y un caso en el que la niña muerta es lo de menos, dando paso a un leit motiv de venganza cruel como pocas veces se ve en Occidente. Las diferentes partes enseñan que ninguna quiere dar su brazo a torcer, echándole la culpa a otros, y gozando de una falta de sentimientos y un poco aprecio por la vida fuera de lo normal (aunque para ellos sí que es normal algo así). Ninguno de los personajes está libre de culpa, y todo se entrelaza en una telaraña que se va terminando conforme acaba la película, pero es al final cuando de verdad se entiende todo.

El ritmo es MUY lento, pero suficiente para el tipo de película que es. Y consigue recrear a la perfección una sensación de angustia y opresión, de algo que se sabe que va a ocurrir y que es inevitable, con vuelcos inesperados de por medio y en un ambiente frío, muy frío. La cámara lenta está siempre presente, y las únicas escenas alegres que hay son las de Manami. No hay mucho más. El resto de la película se podría teñir de un azul mortecino en el que no hay un único momento feliz, apoyado con una banda sonora oscurantista y pesada con grupos como los doomsters Boris, que en ningún momento desentona con la atmósfera general.

Se juega también mucho con referencias sociales, tales como la Ley del Menor (que en Japón es hasta los 14 años) o la frialdad que pueden mostrar los japoneses en determinados momentos, casi sin sentimientos y completamente exentos de moral. Esto último no es del todo cierto, porque sí que se ven lágrimas, y el miedo se palpa entre los estudiantes de clase cuando se dan cuenta de quiénes son los estudiantes infectados. Y también hay un gran reflejo de falsedad y de cómo se puede intentar hacer parecer una situación algo que definitivamente no es, con escenas de falsa alegría, e  incluso usando a las personas como meros peones en el juego, aunque los peones como tal aquí no existen y también actúan por cuenta propia.

Espero que aprendáis a valorar el significado de la VIDA

En resumen, es una película de constante tensión, y cuando terminas de verla queda una cierta sensación de terror, aun sin ser gore (a lo que nos tienen muy acostumbrados entre Takashi Miike y Beat Takeshi) ni siquiera ser una película de terror en sí. La tensión se acumulará seguro a partir de su última clase, en la que la profesora impartirá su última lección: jamás te metas con alguien más fuerte que tú. Y aprende a valorar la vida.

h1

Misa de Cristo

18 diciembre 2010

Cuando me pongo a echarle palas de mierda a la Navidad puedo ser un poco cabrón. A veces no llevo razón, pero otras sí. Y es algo que me suele ocurrir a menudo. Aunque el año pasado escribiese una breve entrada sobre esto, creo que se merece una pequeña revisión. O un recuerdo.

Ha llegado un momento en el que esta época me la barniza, prácticamente por completo. Y más en épocas en las que el dinero escasea. Es como si fuera cualquier época del año, con la diferencia de que en la calle se te cae la vela, el grajo vuela bajo y te duele la cabeza. Por el frío y por lo que no es frío. Y otras veces lo que duelen son los ojos cuando se ve lo que hay.

Reconozco que soy algo egoísta, y que seguramente alguien me tilde de tener una doble moral, ser un falso y otro de los que se sube al carro de la feliz falsedad y demás memeces. Pero me da igual. Sigo pensando, y lo seguiré haciendo, que la Navidad es un sacacuartos a lo bruto. Ve a misa. Ponte a bien con Dios. Compra un huevo de comida para la cena de Navidad, algo que probablemente ni te puedas comer entero. Polvorones, mantecados, turrones y dulces varios a lo bestia. Come como un cochino. Haz regalos caros, aunque tengas que hacer malabares para que la cuesta de enero no tenga una pendiente del 80% y te pegues el ostión de tu vida. Demuestra que quieres a tu gente porque les das cosas de las que poder fardar.

Pero sobre todo, olvídate de qué es la Navidad en sí. Ni una Christmaesse anglosajona, ni una misa de Cristo ni pollas en vinagre. Es Jesucristo impreso en los billetes del euro, el dólar, la libra esterlina y los Fukuzawas de 10000 yenes. A ver si te vas enterando. No todas las familias se juntan en una mesa con una cantidad de comida que no puede abarcar, charlando de esto y lo otro a ritmo de villancicos hijos de puta que te taladran los oídos. No todas se quieren. Incluso en estas fechas, que se suponen de buenas intenciones y esperanza, el dinero es lo que sigue premiando. Y el mismo puto sentimiento de ansias por tener mucho dinero y ser alguien importante. El sentimiento de ser cateto, imbécil y seguidor incondicional de una costumbre que ha cambiado en base a lo que se demanda, y en la que el amor se mide por la cantidad de billetes gastados en algo, no en un gesto de verdadero aprecio por una persona, la ayuda o el hacer feliz a otra gente.

Menos mal que sigue quedando gente que muestra su cariño, su ayuda y la intención de que esta sociedad de mierda se limpie, aunque sea un poco. Menos mal. Bravo por ellos.

h1

Ni oros ni low riders

23 noviembre 2010

Cualquiera de los que me lea por aquí sabe mi afición al hip hop. Sí, esa música que es tan machacona según algunos y que la hacen cuatro mierdas que se pasan el día fumando petardos y robando a la gente según otros.  Y las referencias que he hecho hasta el momento han cumplido bastante bien con lo que para mí representa esta música.

Pero últimamente estoy asqueado. Peor. Hasta la punta del clarinete. Lo que antes era algo que transmitía mensaje, enseñaba y hacía disfrutar los temas hasta escucharlos una y otra vez es ahora un circo. El coño de la Bernarda, para ser claros. Uno se escucha a los Doble V y se piensa que puede escribir cuatro letras de mierda, ser el amo y tratarle de tú a tú a gente que lleva más de 10 años en esto, e incluso 20. Transmitiendo no más cosas que “iros todos al carajo que mi polla es la que manda”. Perfecto.

Aunque quizá no son estos los que más problemas dan. Al fin y al cabo mierdecillas los hay en todos lados, y un capón a tiempo los pone en su sitio, para que sepan a qué no deben dedicarse. Los que son un problema son los imitayanquis. Los que se comerían hasta las cagadas del 50 Cent y dejarían que los Wu Tang Clan les dieran por el culo. Los que van de mafiosillos, que defienden que hay que tener armas para proteger a su gente. Los que trapichean con drogas y plantan a tías despampanantes en barras americanas mientras sueltan algo que en nada se parece a lo que Kool Herc o los Run DMC predicaban en los 80.

Estos sí son un problema. Lo son en España, lo son en los Estados Unidos, lo son también en Japón (por increíble que parezca…). Y es que por ellos tiene esta música la mala fama que tiene. Por cuatro tontos del culo que se han creído que por enseñar low riders, cadenas de oro, guarras en tanga y armas aquí y allí son los amos del mundo. Más de uno tendría que bajarse de la parra. No son Tony Montana ni Don Vito Corleone. Y el rap no es la putilla de la chusma y los traficantes. Nació como vehículo de protesta social, y como representación de la gente más humilde. No para que cuatro imbéciles wannabes vayan de superestrellas.

O a ver qué coño se han pensado que son.

h1

Junko Furuta y cuatro hijos de la gran puta

6 noviembre 2010

La ignorancia es la felicidad. O puede no serlo. Pero en este caso sí que lo sería. Y creedme, si os vais a poner a leer esto, más vale que echéis estómago. Eso y una caja de clinex.

A mí no me pone burro ir viendo crónica negra internacional. Ya bastante tenemos con lo que pasa en la puñetera piel de toro, como para encima ir ocupándose de otros casos. Y éste en concreto me lo encontré de casualidad, pero puedo garantizar que esto no es una casualidad. Deso estoy segurísimo. Primero, porque de no serlo no escribiría estas línas. Y segundo, porque cualquier persona que tenga un poco de corazón y de sentimientos sentirá lo mismo que sentí yo y que seguramente ha sentido mucha gente al saber del caso de Junko Furuta. No voy a escribir nada nuevo sobre el caso porque todo está dicho, ni voy a poner imágenes escabrosas. Si queréis, las buscáis. Y si no, a imaginar tocan.

Junko (1972-1989) era una estudiante japonesa de Bachillerato de la prefectura de Saitama, Japón. De la información que he podido recabar, no era mala estudiante, no tomaba drogas y no tenía novio, además de ser guapa. Una chica normal.

Junko Furuta

Probablemente los motivos de por qué la secuestraron son meras especulaciones sacadas de prensa amarilla. No lo sé y no me voy a meter en eso. El caso es que entre cuatro alumnos de su entorno (Hiroshi Miyano, 18 años; Jô Ogura, 17 años;  Minato Nobuharu, 16 años; y Yasushi Watanabe, 17 años), la secuestraron y la llevaron a la casa de Nobuharu, en Adachi-ku, Tokio. Una vez allí la obligaron a llamar a su casa y decir que estaba con “un amigo”, para evitar que alguien pusiera a la policía al tanto del caso. Después de eso, le dieron una paliza y la violaron todos.

Al principio la extorsionaron para que se hiciera pasar por la novia de uno de sus compañeros, pero cuando vieron que los padres no hacían nada directamente abandonaron la excusa. Entre otras cosas porque Miyano estaba metido en la baja yakuza (de toda la mierda de la mafia japonesa, lo más mierda) y presumía de tener gente dispuesta a matar si no se hacía lo que él quería. Junko le pidió ayuda a los padres en muy diversas ocasiones, y ellos, por temor a Hiroshi, nunca se la ofrecieron.

Lo que viene ahora es para que hierva la sangre y surja el deseo de sacarle la piel a tiras a cada uno de los que perpetraron este crimen. Aunque morir rápido hubiera sido lo mejor que le hubiera podido pasar a esta niña. Sufrió torturas a cuál más inimaginable y dolorosa. Desde ser violada en los 44 días de secuestro más de 500 veces por 100 personas distintas, hasta meterle varias veces en la vagina una barra de hierro, una botella, una bombilla encendida y tijeras, desgarrándosela y provocándole heridas muy graves. Otras putadas varias eran dejarla dormir en un balcón en pleno invierno durante horas, obligarle a beber su propia orina y a comer cucarachas vivas cuando pedía comida (y por supuesto se la negaban), castigarla cuando perdía el control de los esfínteres, arrancarle un pezón con unos alicates, colgarla del techo y usarla de saco de boxeo, clavarle muchas, muchísimas agujas, y obligarla a masturbarse delante de un montón de gente mientras bebían cerveza antes de violarla numerosas veces (hasta 12 en un mismo día). No es una sorpresa que hubiera más gente que sabía las condiciones de esta chica: casi 100 personas tenían noticia, y nadie hizo nada por remediarlo, bien por miedo o porque ellos mismos se aprovechaban de Junko.

Las torturas y los castigos se fueron sucediendo hasta tal punto que, en palabras de los culpables, ir al baño le llevaba más de una hora, de tan desnutrida y herida que estaba, y era incapaz de orinar por sí misma. El 4 de enero de 1989 le propusieron jugar una partida de mah-johng. Ganó. El premio por ganar fue una enorme paliza, quemarle un ojo con cera de una vela, echar combustible de encendedores en sus extremidades, cara y estómago, y prenderle fuego. Y mientras ardía, ellos bebían cerveza y le decían que no exagerase. Como si fuese tan sencillo, vamos.

Murió por shock, y al darse cuenta de que estaba muerta, metieron su cadáver en un barril de cemento y lo dejaron en un solar de Koto, Tokio. Al día siguiente se descubrió qué había pasado…y se montó un auténtico escándalo. La familia nunca se pudo reponer (y no es de extrañar). Obtuvieron 50 millones de yenes como compensación, y gracias a la lucha que tuvieron por la condena de los criminales, al final todos pasaron un tiempo en cárceles de menores. No se les pudo acusar de asesinato, y tampoco de violación, ya que se encontró semen de más de 100 personas en su cuepo, fruto de las múltiples violaciones que había sufrido. Y al ser menores de edad (la mayoría de edad en Japón son 20 años), no se les pudo condenar a cadena perpetua ni a la pena de muerte. Una perla de caso.

Por mucho que lo cuente así tal cual, cuando tuve noticia de todo esto me dieron ganas de vomitar. De vomitar, llorar y al mismo tiempo coger a cada hijo de puta responsable de esto y hacerle las peores torturas posibles. Uno por uno. Porque a una criatura así JAMÁS se le pueden hacer esas cosas. Si hay algo que me produce el mayor asco del mundo es el maltrato a una mujer. Y esto no es maltrato, es peor. Encima a una niña que no había hecho nada. Y no es que quiera defender en concreto este caso (en España tenemos el famoso caso de las niñas de Alcásser, el de Mariluz, el de Marta del Castillo (que además comenté yo en este blog) y el de muchas más niñas que sufrieron antes de ser asesinadas), pero es que tantísima brutalidad cometida en una única persona y además con tanta indiferencia y crueldad es para que uno plante en el cielo un ¡HIJOS DE LA GRAN PUTA!, y luego se vaya directo a sus casas a demostrarles que las torturas también sirven para los criminales. Porque todos ellos están libres. Miyano ahora se llama Yokoyama, y Jô Ogura es Jô Kamisaku, que además pasó otra temporada en prisión por asalto a un conocido.

La justicia no siempre es justa como tal, pero en este caso fue más injusta que nunca. Suerte es que todavía hay gente que tiene conciencia y corazón y saben que una cosa así no es para tomarla a la ligera. El grupo japonés The Gazzette le dedicó una canción a Junko llamada Taion(体温), “temperatura corporal” en español, y antes de tocarla en cada concierto se guarda un minuto de silencio por esta chica. Se han hecho dos películas, una de ellas Concrete y por la cual me enteré de este suceso, y un manga bastante cruento y no apto para gente sensible, porque es explícito a más no poder, y por desgracia refleja demasiado bien la cantidad de torturas que tuvo que sufrir Junko Furuta.

Es cierto que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, pero en este caso se puede decir que se tocó fondo. Es IMPOSIBLE caer tan bajo. Esto es sencillamente inhumano, hacerle a una persona estas cosas, y más aún a una cría de 17 años. Por mucho que en breve vaya a subir un relato en el que pasan hechos parecidos pero el final es distinto, nunca se me va a ir de la cabeza. Y muy a mi pesar de que esto pasase hace años, que ojalá Junko descanse en paz allá donde esté. Nadie se merece esto. O sí. Los que lo hicieron. Y multiplicado por 10.

h1

Chapter 18: A pulso

21 octubre 2010

Que lleve un mes sin escribir y que encima cuando lo haga quiera mentar a la madre que parió a todo el mundo no significa que sea un ermitaño con más mala leche que un simulador de vuelo en el que estrellas un avión en el world Trade Center. Significa que las cosas buenas me las voy a guardar de momento para mí.

Pero de momento ése no es el tema. Hay cosas que preocupan más. Como por ejemplo, que cada día que amanece, España está más llena de subnormales. Y pintan bastos. Si hay remontada, desde luego va a ser a muy largo plazo.

Teniendo mis preocupaciones el otro día, se me acercó una niña que deduje que estaba en Secundaria. Una cría con pinta de inteligente: mientras sus amigas se contaban chismorreos sobre con quién se habían liado en el fin de semana yla salida a alguna gilipollesca fiesta light, ella estaba haciendo sus tareas. “Toma ya, con dos cojones”, pensé yo mientras me acercaba a ella. me llamó la atención el ver que tenía que localizar en un mapa del mundo ciertos países y ponerlos en otro idioma. Eso no estuvo mal. Que me preguntase que dónde estaba Polonia sí que lo está. Le pregunté en qué curso estaba. “Segundo de ESO”. Le pregunté también que qué mierda de educación les daban en geografía. Y la respuesta fue “La Europa de los 25 en Sexto de Primaria. Y hace ya dos años que no hemos visto más. No nos han enseñado el mundo entero”.

Helado. De piedra. Hay libre albedrío para poner un calificativo. Pero me quedé con los ojos como platos. Porque me resulta difícil no, imposible de creer, que con cerca de 15 años una persona que se supone inteligente, tiene una calificaciones excelentes (las tiene, entre otras cosas porque la conozco) y es una alumna ejemplar, no pueda localizar en el mapa del mundo no un país, sino más de medio mundo. Es sencillamente acojonante.

Acabé la ESO en el 2006. En un periodo de 4 años (permitidme la expresión), no recuerdo haberme tocado más los huevos en mi vida. Tardes leyendo novelas, cómics, jugando a la consola y haciendo de todo menos estudiar. Y nunca me tiré un verano estudiando porque me quedara algo para Septiembre. O soy un genio, o el sistema es una mierda. Y como las flores con tiesto se las tiran los orgullosos y los arrogantes, y sé que soy un tío normal, me inclino por lo segundo.

Hace unos años, el mundo se veía entero en 6º de Primaria, como muy tarde en 1º de ESO. La Europa de los 15 de aquel entonces era un apartado del tamaño de una cagada de ratón. Y resulta que en 2010, con una educación que se supone que es de puta madre, con ordenadores subvencionados por el Gobierno para los amiguitos lameculos y los que le ponen propiedades a otro para llevarse las becas por todo el morro, una de las mejores alumnas de un colegio que se supone de nivel medio-alto no me sabe localizar Polonia en el mapa. Si así van las cosas en Geografía, del resto apaga y vámonos.

Hay carencias en casi todas las asignaturas (y precisamente en idiomas donde más), pero luego lo que más preocupa es la Educación para la Ciudadanía, que no haya Religión en las clases para no molestar a nadie y que haya educación sexual, cuanta más mejor. Es decir, que le echen mierda por bulldozers a los soplagaitas de la derecha, que nadie se sienta ofendido porque el cristianismo no es su religión y que todos aprendamos a echar un polvo, hacernos una paja y meternos el dedo en el coño.

Eso está muy bien si lo que queremos son políticos, putas y chaperos. Pero para montar un país hace falta gente preparada. Que pueda pensar, que sea creativa. No una panda de inútiles cuya realidad es la tele (con sus teleseries basura de adolescentes hormonados que se enrollan con profesoras o se meten rayas de coca como un campo de fútbol de largas, y también con programas de mierda donde la gente sale peleándose y donde una cocainómana gana un millón de euros al año y encima sería la tercera fuerza política de ser votada),  Tuenti, el Farmville de los cojones en el Facebook y Asco de Vida. Muchos miramos esas cosas, y los que somos un poco listos sabemos hasta dónde llega el límite. El resto no lo saben. Y así luego hay una lista de parados del tamaño del sumario del 11-M y los servicios al público son la risa de media Europa, aparte de que nos estamos hartando de comer mierda a palas y nos callamos.

Así nos están educando. Y un futuro muy negro es lo que le aguarda a esta ruina de país. Pero que se lo ha ganado. A pulso.