Archive for the ‘Japón’ Category

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Confessions – Kokuhaku (2010)

21 marzo 2011

Frío como el hielo. Ese es el sentimiento que se le queda a uno tras terminar de ver esta película. Podría dejar la crítica aquí, dedicarme a otra cosa y se acabó, pero me parece a mí que no va a ser así. Quiero picar a alguien y que vea esto, porque merece la pena y mucho.

La pelicula está dirigida por Tetsuya Nakashima, autor de otras producciones como Kamikaze Girls, donde aparece Anna Tsuchiya (a los que sigan Nana este nombre les sonará de algo), basándose en la novela homónima de Kanae Minato, y protagonizada entre otros por la famosa cantante y actriz Takako Matsu, en el papel de Yuko Moriguchi. Tuvo una gran repercusión e incluso se llegó a proponer como película para los Oscar como mejor película de habla no inglesa. No pudo ser, y es una lástima, porque desde luego buenas credenciales tenía. Muy buenas.

Sólo bromeaba

La historia se desarrolla de la siguiente forma: Yuko Moriguchi es una profesora de instituto que anuncia que va a dejar la enseñanza. Sus alumnos se sorprenden mucho, pero antes de dejar de dar clase, cuenta a sus alumnos parte de sus últimos años, y un hecho importante: la muerte de su hija Manami. Todos consideraban que fue un accidente, pero ella sabía que no, y por tanto decidió tomarse la justicia por su mano. Sabiendo muy bien quiénes habían sido los responsables de la muerte de su hija, se vengó de ellos mezclando sangre infectada de sida en los cartones de leche que ellos tomaban en clase.

A partir de este punto (no cuento más para no destrozar la película, porque es a partir de aquí cuando tiene miga de verdad), la historia se cuenta y las partes se entrelazan mediante varios testimonios de los protagonistas. Es una buena forma de contar la historia con varios puntos de vista y la subjetividad que caracteriza a cada uno de ellos. Y lo que parecía ser un simple accidente se acaba transformando en un asesinato y un caso en el que la niña muerta es lo de menos, dando paso a un leit motiv de venganza cruel como pocas veces se ve en Occidente. Las diferentes partes enseñan que ninguna quiere dar su brazo a torcer, echándole la culpa a otros, y gozando de una falta de sentimientos y un poco aprecio por la vida fuera de lo normal (aunque para ellos sí que es normal algo así). Ninguno de los personajes está libre de culpa, y todo se entrelaza en una telaraña que se va terminando conforme acaba la película, pero es al final cuando de verdad se entiende todo.

El ritmo es MUY lento, pero suficiente para el tipo de película que es. Y consigue recrear a la perfección una sensación de angustia y opresión, de algo que se sabe que va a ocurrir y que es inevitable, con vuelcos inesperados de por medio y en un ambiente frío, muy frío. La cámara lenta está siempre presente, y las únicas escenas alegres que hay son las de Manami. No hay mucho más. El resto de la película se podría teñir de un azul mortecino en el que no hay un único momento feliz, apoyado con una banda sonora oscurantista y pesada con grupos como los doomsters Boris, que en ningún momento desentona con la atmósfera general.

Se juega también mucho con referencias sociales, tales como la Ley del Menor (que en Japón es hasta los 14 años) o la frialdad que pueden mostrar los japoneses en determinados momentos, casi sin sentimientos y completamente exentos de moral. Esto último no es del todo cierto, porque sí que se ven lágrimas, y el miedo se palpa entre los estudiantes de clase cuando se dan cuenta de quiénes son los estudiantes infectados. Y también hay un gran reflejo de falsedad y de cómo se puede intentar hacer parecer una situación algo que definitivamente no es, con escenas de falsa alegría, e  incluso usando a las personas como meros peones en el juego, aunque los peones como tal aquí no existen y también actúan por cuenta propia.

Espero que aprendáis a valorar el significado de la VIDA

En resumen, es una película de constante tensión, y cuando terminas de verla queda una cierta sensación de terror, aun sin ser gore (a lo que nos tienen muy acostumbrados entre Takashi Miike y Beat Takeshi) ni siquiera ser una película de terror en sí. La tensión se acumulará seguro a partir de su última clase, en la que la profesora impartirá su última lección: jamás te metas con alguien más fuerte que tú. Y aprende a valorar la vida.

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頑張れ!

14 marzo 2011

Mucho he tardado en volver. Y lo he hecho en el momento más delicado para todos. En especial para los japoneses, después de la catástrofe que ha tenido lugar. Es muy fácil hablar y decir muchas cosas cuando a uno no le coge cerca, pero cuando hay gente conocida implicada en un desastre así, no es tan fácil.

A estas alturas todos sabemos que el viernes hubo un enorme terremoto de 8,9 en la escala Richter en Japón (aunque hay mediciones de 9 e incluso de 9,1). Y no fue en tierra, sino en el mar, lo que causó un enorme tsunami con olas de hasta 10 metros de altura. Las olas arrasaron varias localidades de las prefecturas de Iwate y Miyagi, incluyendo a Sendai. Y cuando digo arrasaron es que arrancaron de cuajo TODO lo que encontraron a su paso. Cualquier vídeo de YouTube referente al tsunami muestra lo mismo: destrucción masiva y horror. Ya hay más de 1600 muertos, y la cifra se eleva si se consideran los 2000 muertos encontrados en Minami Senriku, una localidad costera de Miyagi que simplemente se ha borrado del mapa.

Mientras tanto, los efectos del terremoto no han sido pocos. En Tokyo había terror. Es habitual soportar terremotos para los japoneses, y se suele decir que donde fueres, haz lo que vieres. Pero cuando algo así golpea con fuerza y todo se tambalea hasta el punto en que hay que salir cagando leches de donde sea para salvar el pellejo, la cosa se complica, y no debe ser en absoluto fácil. Cuando en Yokohama se caían trozos de algunos edificios, en Ichihara (Chiba) una refinería de petróleo empezó a arder, y causó numerosos problemas.

Y sigue habiendo problemas por escasez de comida en Tokyo, y futuros cortes de luz. Hay estadios de fútbol con bastantes daños, carreteras que se han resquebrajado y edificios con muchas grietas. Pero lo peor no es eso. Lo peor son las centrales nucleares. En concreto la de Fukushima. A la ciudad no sólo le ha tocado sufrir la pérdida de más de mil hogares (y precisamente los familiares de una amiga han perdido el suyo), sino que además ahora hay riesgo nuclear. Justo esta mañana se ha producido una segunda explosión en el reactor 3 de la planta nuclear (el primero fue el Sábado en el reactor 1). Por suerte, los núcleos están intactos. Si no lo estuviesen, esto sería un problema mucho más gordo de lo que es, que ya de por sí es muy serio.

El mayor peligro es la explosión de los núcleos, ya que parece que se encuentran parcialmente fundidos (y eso es malo, pero mientras se contengan en las vasijas de los reactores seguirá sin haber excesivo riesgo). Si eso ocurre, pasará lo mismo que en Chernobyl. Y eso SÍ es muy grave, al liberar isótopos radiactivos en la atmósfera, y afectando  muchos países. Comparado con eso, el hecho de que la economía se resienta es grave, pero mucho menos que el riesgo nuclear.

Y es gracioso cómo se aprovecha esto para que haya miles de demagogos y de progres imbéciles peleándose por lo ocurrido, obviando el hecho de que hay miles de personas muertas y varias ciudades que han sido borradas del mapa y simplemente defendiendo sus puntos de vista, sin importarle lo demás. O muchos gilipollas que ahora sacan a relucir el incidente de Pearl Harbor y pronuncian un rotundo suck my dick! Fuck you, japs! Para hartarlos de hostias, porque resulta que hablamos de personas, no de monstruos.

Desde aquí mando mi apoyo a Japón. Yo no puedo hacer nada por luchar contra el desastre. La Naturaleza es mucho más poderosa que el ser humano, y sólo se puede obstaculizar su progreso. Pero con una única persona que lea esto y se anime para seguir adelante, aunque sólo sea una, me doy por satisfecho. ¡Ánimo a todos los japoneses!

がんばれ、日本!強く続けて!

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Mi kanji del 2010

29 diciembre 2010

Hace relativamente poco la Fundación del Examen de Aptitud de Kanji anunció de manera oficial el que ha sido en Japón el kanji de este año 2010:  calor.

Atsui

Atsui (calor), el kanji de este 2010

Esto viene dado por la enorme ola de calor este año en Japón, que ha batido récords, por los mineros de lacalurosa mina de Copiapó en Chile y porque la sonda Hayabusa registró 10000 grados en la escala Celsius al atravesar la atmósfera, después de su misión, consistente en recoger trozos de un asteroide para que sean analizados en nuestro planeta.

Así las cosas, y viendo que este año se acaba, mi kanji del año es: error.

Mi kanji de 2010

¿La razón? En muchas de las cosas que he hecho he cometido un error fundamental: la confianza. Confiarse en exceso lleva a la tumba. Y me ha llevado en casi todo. He tenido una cantidad de fallos de base que ni yo me los esperaba. Una serie de cosas estúpìdas que me han hecho pagar caro (y me van a hacer seguir pagándolo). En casi todos los campos. Y equivocado también respecto a la gente. El no poder saber quién es quién me la ha jugado hasta poder ver un poco destrás de bastidores cómo es la gente en realidad.

El significado del kanji también es “perder“, y es que este año he perdido a bastante gente. Gente importante, gente menos importante, pero los he perdido, seguramente para siempre, estén vivos o muertos. También he perdido peso y bastante de la gilipollez que tenía antes (cosa buena), aunque también he perdido cosas como algunas ilusiones particulares, y habilidades que antes conseguía mostrar y que ahora no me salen ni harto de copas.

¿Qué saco en claro de todo esto? Primero, que soy humano. Y como tal no soy perfecto. Segundo, soy un desastre de la cabeza a los pies, y como no soy perfecto, tengo que mejorar muchísimo en todo. En saber cuándo y cómo digo las cosas, en el trato con la gente, en saber renunciar a veces a una racionalidad adulta que en ocasiones es estúpida y no lleva a ningún lado, y sobre todo en saber cuándo se puede hacer algo y cuándo no. Y por supuesto, cómo no se debe hacer.Y tercero y último, tengo que perder una parte de mí. Uno jamás debería fingir que es alguien que en realidad no es, pero en este caso es un lastre demasiado grande como para poder seguir adelante. No se trata de cambiar la personalidad por completo. Se trata de evolucionar y perder ciertas cosas que me perjudican más que me benefician. Si no, posiblemente siga metido en una caverna llena de luces sin concer la salida y sin saber realmente lo que es vivir. No estar constantemente viendo sombras pasar, viéndolas venir y reaccionando cuando ya es demasiado tarde. Eso es perder la vida, poco a poco y sin darse cuenta. Y no es agradable.

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Junko Furuta y cuatro hijos de la gran puta

6 noviembre 2010

La ignorancia es la felicidad. O puede no serlo. Pero en este caso sí que lo sería. Y creedme, si os vais a poner a leer esto, más vale que echéis estómago. Eso y una caja de clinex.

A mí no me pone burro ir viendo crónica negra internacional. Ya bastante tenemos con lo que pasa en la puñetera piel de toro, como para encima ir ocupándose de otros casos. Y éste en concreto me lo encontré de casualidad, pero puedo garantizar que esto no es una casualidad. Deso estoy segurísimo. Primero, porque de no serlo no escribiría estas línas. Y segundo, porque cualquier persona que tenga un poco de corazón y de sentimientos sentirá lo mismo que sentí yo y que seguramente ha sentido mucha gente al saber del caso de Junko Furuta. No voy a escribir nada nuevo sobre el caso porque todo está dicho, ni voy a poner imágenes escabrosas. Si queréis, las buscáis. Y si no, a imaginar tocan.

Junko (1972-1989) era una estudiante japonesa de Bachillerato de la prefectura de Saitama, Japón. De la información que he podido recabar, no era mala estudiante, no tomaba drogas y no tenía novio, además de ser guapa. Una chica normal.

Junko Furuta

Probablemente los motivos de por qué la secuestraron son meras especulaciones sacadas de prensa amarilla. No lo sé y no me voy a meter en eso. El caso es que entre cuatro alumnos de su entorno (Hiroshi Miyano, 18 años; Jô Ogura, 17 años;  Minato Nobuharu, 16 años; y Yasushi Watanabe, 17 años), la secuestraron y la llevaron a la casa de Nobuharu, en Adachi-ku, Tokio. Una vez allí la obligaron a llamar a su casa y decir que estaba con “un amigo”, para evitar que alguien pusiera a la policía al tanto del caso. Después de eso, le dieron una paliza y la violaron todos.

Al principio la extorsionaron para que se hiciera pasar por la novia de uno de sus compañeros, pero cuando vieron que los padres no hacían nada directamente abandonaron la excusa. Entre otras cosas porque Miyano estaba metido en la baja yakuza (de toda la mierda de la mafia japonesa, lo más mierda) y presumía de tener gente dispuesta a matar si no se hacía lo que él quería. Junko le pidió ayuda a los padres en muy diversas ocasiones, y ellos, por temor a Hiroshi, nunca se la ofrecieron.

Lo que viene ahora es para que hierva la sangre y surja el deseo de sacarle la piel a tiras a cada uno de los que perpetraron este crimen. Aunque morir rápido hubiera sido lo mejor que le hubiera podido pasar a esta niña. Sufrió torturas a cuál más inimaginable y dolorosa. Desde ser violada en los 44 días de secuestro más de 500 veces por 100 personas distintas, hasta meterle varias veces en la vagina una barra de hierro, una botella, una bombilla encendida y tijeras, desgarrándosela y provocándole heridas muy graves. Otras putadas varias eran dejarla dormir en un balcón en pleno invierno durante horas, obligarle a beber su propia orina y a comer cucarachas vivas cuando pedía comida (y por supuesto se la negaban), castigarla cuando perdía el control de los esfínteres, arrancarle un pezón con unos alicates, colgarla del techo y usarla de saco de boxeo, clavarle muchas, muchísimas agujas, y obligarla a masturbarse delante de un montón de gente mientras bebían cerveza antes de violarla numerosas veces (hasta 12 en un mismo día). No es una sorpresa que hubiera más gente que sabía las condiciones de esta chica: casi 100 personas tenían noticia, y nadie hizo nada por remediarlo, bien por miedo o porque ellos mismos se aprovechaban de Junko.

Las torturas y los castigos se fueron sucediendo hasta tal punto que, en palabras de los culpables, ir al baño le llevaba más de una hora, de tan desnutrida y herida que estaba, y era incapaz de orinar por sí misma. El 4 de enero de 1989 le propusieron jugar una partida de mah-johng. Ganó. El premio por ganar fue una enorme paliza, quemarle un ojo con cera de una vela, echar combustible de encendedores en sus extremidades, cara y estómago, y prenderle fuego. Y mientras ardía, ellos bebían cerveza y le decían que no exagerase. Como si fuese tan sencillo, vamos.

Murió por shock, y al darse cuenta de que estaba muerta, metieron su cadáver en un barril de cemento y lo dejaron en un solar de Koto, Tokio. Al día siguiente se descubrió qué había pasado…y se montó un auténtico escándalo. La familia nunca se pudo reponer (y no es de extrañar). Obtuvieron 50 millones de yenes como compensación, y gracias a la lucha que tuvieron por la condena de los criminales, al final todos pasaron un tiempo en cárceles de menores. No se les pudo acusar de asesinato, y tampoco de violación, ya que se encontró semen de más de 100 personas en su cuepo, fruto de las múltiples violaciones que había sufrido. Y al ser menores de edad (la mayoría de edad en Japón son 20 años), no se les pudo condenar a cadena perpetua ni a la pena de muerte. Una perla de caso.

Por mucho que lo cuente así tal cual, cuando tuve noticia de todo esto me dieron ganas de vomitar. De vomitar, llorar y al mismo tiempo coger a cada hijo de puta responsable de esto y hacerle las peores torturas posibles. Uno por uno. Porque a una criatura así JAMÁS se le pueden hacer esas cosas. Si hay algo que me produce el mayor asco del mundo es el maltrato a una mujer. Y esto no es maltrato, es peor. Encima a una niña que no había hecho nada. Y no es que quiera defender en concreto este caso (en España tenemos el famoso caso de las niñas de Alcásser, el de Mariluz, el de Marta del Castillo (que además comenté yo en este blog) y el de muchas más niñas que sufrieron antes de ser asesinadas), pero es que tantísima brutalidad cometida en una única persona y además con tanta indiferencia y crueldad es para que uno plante en el cielo un ¡HIJOS DE LA GRAN PUTA!, y luego se vaya directo a sus casas a demostrarles que las torturas también sirven para los criminales. Porque todos ellos están libres. Miyano ahora se llama Yokoyama, y Jô Ogura es Jô Kamisaku, que además pasó otra temporada en prisión por asalto a un conocido.

La justicia no siempre es justa como tal, pero en este caso fue más injusta que nunca. Suerte es que todavía hay gente que tiene conciencia y corazón y saben que una cosa así no es para tomarla a la ligera. El grupo japonés The Gazzette le dedicó una canción a Junko llamada Taion(体温), “temperatura corporal” en español, y antes de tocarla en cada concierto se guarda un minuto de silencio por esta chica. Se han hecho dos películas, una de ellas Concrete y por la cual me enteré de este suceso, y un manga bastante cruento y no apto para gente sensible, porque es explícito a más no poder, y por desgracia refleja demasiado bien la cantidad de torturas que tuvo que sufrir Junko Furuta.

Es cierto que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, pero en este caso se puede decir que se tocó fondo. Es IMPOSIBLE caer tan bajo. Esto es sencillamente inhumano, hacerle a una persona estas cosas, y más aún a una cría de 17 años. Por mucho que en breve vaya a subir un relato en el que pasan hechos parecidos pero el final es distinto, nunca se me va a ir de la cabeza. Y muy a mi pesar de que esto pasase hace años, que ojalá Junko descanse en paz allá donde esté. Nadie se merece esto. O sí. Los que lo hicieron. Y multiplicado por 10.

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David mató a Goliat…con un Honda, un Endô y un Okazaki

27 junio 2010

Acostumbrados que estáis a leerme cosas que no tienen nada que ver con el deporte, a lo mejor esto os da exactamente igual. No me importa. Tenía la necesidad de escribirlo.

Muchos de los de mi generación nos hemos criado con cierto anime de un chaval con gorra que era el Casillas de un equipo de fútbol de instituto, junto a otro chaval que cuando le daba por meterle zurriagazos al balón podía uno echarse a temblar. Hablo de Capitán Tsubasa. Para los colegas, Oliver y Benji. Y cualquiera que haya visto la serie seguirá teniendo el concepto de que en Japón la gente se flipa en exceso con esto, y que el fútbol allí es así.

Quería que más de uno se quedase a cuadros cuando viera cómo Dinamarca acababa tirándose de los pelos frente a unos señores bajitos, de pelo negro y castaño (menos uno que es rubio de bote) y con más aguante que el partido de tenis de Isner y Mahut. Y lo conseguí.

Viendo el partido en un centro comercial donde no había casi nadie prestándole atención, y donde la gente se sentaba cinco minutos y se iba. Y ahí estaba yo, viendo si pasaban de ronda o no, sin quitarle ojo a los samuráis azules. No podía tardar en llegar la sorpresa. Y llegó, 17 minutos después de llegar allí tras bajarme del autobús después de machacarme la cabeza estudiando en la biblioteca.

Nuestro amigo el rubio de bote, es decir, Honda, mandó un misil con la pierna izquierda contra el que Sorensen no pudo hacer absolutamente nada. Euforia y un sonoro “¡goooooooool!” fue lo que sonó en la zona habilitada para ver los partidos, y conforme sonó la gente se fue yendo. Increíble.

Trece minutos después, la misma situación. Falta directa y se preparaba Honda para tirar. Pero no. Sabía que tenía que ser él. Ya le había visto en el Gamba Osaka hacer de las suyas, y pensé que esta era la suya, la ocasión de Yasuhito Endô. No me equivoqué. Le pegó seco y con rosca. Sorensen volvió a comérsela entera y yo me quedé con la boca abierta. Ya sí se iba sumando más gente a ver aquel espectáculo, porque era un espectáculo. Japón, una selección acostumbrada a perder, dominando a Dinamarca. Aquello era para mear y no echar gota. Lo más gracioso es que los japoneses no bajaban el ritmo. Igual siempre: robando balones, atacando y creando ocasiones, estuvieran cerca del descanso o no.

Morten Olsen, el entrenador danés, empezó a desesperarse y a hacer cambios en un equipo muy incapaz. Igual se pensó que necesitaban a su particular Beowulf contra aquel Grendel tan enorme que era el conjunto japonés al completo. Lo intentaron por activa y por pasiva, pero lo mismo que Grendel llevaba un amuleto contra cualquier arma, parecía que los nipones seguían la misma tónica: si no era el palo, era Kawashima el que paraba, o Tulio y Nakazawa los que neutralizaban el peligro. No hubo manera, y conforme fue avanzando el crono, las cosas se fueron poniendo más y más cuesta arriba. Incluso Sorensen casi se tragó una falta de Endô lanzada con picardía, que al final se estrelló en el poste.

Minuto 80 de juego. Hasebe “empuja” a Agger en el área, y el árbitro pita penalti. Un penalti que no fue, al igual que varias tarjetas que no lo fueron durante el partido. Fue Jon Dahl Tomasson el encargado de lanzar la pena máxima, y sabiendo el horrible partido de Tomasson (totalmente descoordinado, con errores de lo más básico), pensé que Kawashima tendría ante sí la misma situación que ante el amistoso contra Inglaterra que al final perdieron. No me equivoqué. Tomasson lanzó el penalti igual que el inglés Lampard, y Kawashima volvió a pararlo. Esta vez entró de rebote, y Tomasson se lesionó.

Se ve que además la madre de Grendel y el dragón se unieron a la fiesta, porque poco pudo hacer Dinamarca tras esto. Y el éxtasis vino casi al final del encuentro. Teniendo Honda la posesión del balón, en el a´rea pequeña hace un regate de tacón que deja completamente vendido a Rommedahl, y sirve el balón en bandeja a Okazaki, que marca a placer. Aquello fue un espectáculo. Los comentaristas alucinando con lo que veían, yo sin creérmelo y los que había allí pensando que de dibujos animados nada, que aquello era real. Y bien real.

Y así lo tuvieron que ver todos los que prestaban atención al partido. El País del Sol naciente dio un recital en Rustemburgo de cómo tienen que hacerse las cosas, y dejó boquiabierto a todo el mundo. No es para menos: yo me quedé igual. Tanto que se hablaba de la grandiosa España, de La Roja…juro que yo vi lo que debería haber sido el juego de España, pero enfundado de azul y con gente con dos cojones y un juego en equipo que asustaba. Japón ganó. Su próximo rival es Paraguay, equipo al que no hay que desmerecer en absoluto. Y si España y Japón ganan…entonces la katana tendrá que servir de estoque para parar al toro. De momento, Beowulf, Hrothgar y la tribu danesa cayeron a manos de un samurái rubio y dos ninjas. Para la historia, garantizado. El que se creía que era el David mató a Goliat, pero no con una honda, sino con un Honda, un Endô y un Okazaki. Échense a temblar, porque esto va a estar al rojo vivo! Forza Nippon!

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Viaja de gratis a Japón

10 febrero 2010

Hace ya un tiempo que no escribo gracias a que hay que preparar exámenes, pero bueno, pronto volveré a poner cosas nuevas. De momento esto es un inciso: gracias al Twitter de Ale(Pepino) me he enterado de que Flapy y Sushi House organizan un sorteo para ganar un viaje a Japón por la patilla.

A Japón de gratis!

¿Qué hay que hacer para participar? Es muy sencillo:

1- En primer lugar nos hacemos fans de la página de Sushi House en Facebook. Si ya somos fans, nos saltamos este paso.

2- Y en segundo lugar, podemos realizar una consumición en sushi House y decir qué nos ha parecido (en este caso tenemos participación doble) antes del 17 de Junio y guardando el recibo. También podemos difundir el concurso en el blog (si tenemos, que en este caso va a ser que sí), explicando en qué consiste, sin olvidar vincular la web de Flapy (www.flapyinjapan.com), la de Sushi House (www.sushihouse.es) y su página de Facebook. Después de mencionarlo en el blog, postead aquí para que se vea que todo está correcto.

Y si queréis la información detallada, en el post en el que tenéis que comentar está muy bien explicado por Flapy. Suerte a todos!

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Una mañana me despierto con un Yokai en mi salón

13 enero 2010

Hace ya algunos años, cuando me empezó a gustar la cultura japonesa de la forma en que me gusta ahora, también empecé a escuchar cosas que nunca pensé que escucharía. Como por ejemplo temas de hip hop que fuesen capaces de mezclar superhéroes y supervillanos de cómic con planos y encuadres de cine en un ambiente de ciencia ficción.

Precisamente el otro día escuchaba uno de esos temas cuando me encontré con una frase de Elphomega, que me llamó muchísimo la atención:

Una mañana me despierto con un yokai en mi salón, aspira a un ático en Tokyo compartido con Paris Hilton.

Que el yokai aspirase a compartir un apartamento en Roppongi o en Ginza con esta señora (que con lo pija que es en otro sitio no puede ser), me dio igual. Lo que me llamó la atención fue el mismo yokai.

¿Qué es un yokai? Cuando busqué algo de información, encontré que un yokai (妖怪) es una figura típica de la culutra japonesa. Significa algo así como “demonio” o “aparición”, y son seres que a veces tienen rasgos humanos y a veces son algo que nada tiene que ver con nosotros.

Lo que llama la atención son sus habilidades y poderes, muchas más que las de los humanos, y que son, tal y como dice su nombre, monstruos o criaturas sobrenaturales.  De hecho, algunos de ellos son muy conocidos, como el Tanuki, el Inugami (literalmente “Dios Perro”), la Nekomata o los famosos Oni. Estos últimos son parecidos a los ogros y representan al mal en sí, aunque a veces pueden representar a una forma superior.

Hay algunos que tienen muchas similitudes con los humanos, por monstruos que sean. Por ejemplo, la ohaguro-bettari parece una bella mujer con kimono…hasta que se da la vuelta y se ve un rostro sin rasgos, sólo con una boca con los dientes negros (lo de los dientes negros también forma, o al menos formó, parte del comportamiento de las mujeres japonesas); la futakuchi-onna, como su propio nombre indica, es una mujer que aparentemente es normal hasta que se le mira la nuca y se descubre una boca que sólo dice tacos y de educación anda escasa, a la que además si no se alimenta chilla hasta que reciba lo que quiere. El cabello de la mujer actúa a modo de tentáculos y es el que alimenta a la boca de marras.

Pero no todos los yokai son malos, ya que hay algunos que se conciben como buenos. En este caso toca hablar del okami, del cual hubo dos especies que desde principios del siglo XX están extintas (el lobo de Hokkaido y el lobo de Kyushu, Honshu y Shikoku). Se conciben como buenos en la mitología porque, según se dice, Fujiwara no Hidehira se crió entre lobos; además se les asocia con la montaña Kami en Shinto.

En la cultura popular japonesa, los yokai aparecen con bastante frecuencia. Por ejemplo, en las historias de fantasmas de Lafcadio Hearn, tituladas Kwaidan: Storias and Studies of strange things, el tema principal son estas criaturas. Pero sin duda alguna, es en el mundillo del manga donde son protagonistas. Como muestra, un botón: en Gantz: 2nd phase, la primera misión de todas, que se desarrolla en Osaka,tiene como objetivo objetivo matar yokai, e incluso son protagonistas en algunos manga, como pueden ser Inuyasha, Naruto o Jigoku Shoujo. Y también juegan un papel importante en videojuegos: la saga Shin Megami Tensei utiliza a muchísimas de estas criaturas como personajes, y en los Shin Megami Tensei: Persona, estos seres se usan como aliados, apareciendo algunos como el mencionado Inugami o personajes de la mitología japonesa como Izanagi, igual que otros seres que bien podrían valer como yokai pero que no pertenecen a la mitología japonesa, como el Hombre de Arena, Ganesha o el mismo Cerbero.

Dejo algunas imágenes para que os hagáis un poco a la idea de cómo son:

Tanuki (o mapache)

Ohaguro Bettari

Futakuchi Onna

Nekomata

Oni

El Kyuubi también es un yokai, en concreto el Kitsune (zorro)

Inuyasha también es un yokai, en este caso un Inugami

Y por hoy es todo. Espero que a alguien le sirva y resulte interesante para conocer algo más de Japón. Hasta otra!