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Mi kanji del 2010

29 diciembre 2010

Hace relativamente poco la Fundación del Examen de Aptitud de Kanji anunció de manera oficial el que ha sido en Japón el kanji de este año 2010:  calor.

Atsui

Atsui (calor), el kanji de este 2010

Esto viene dado por la enorme ola de calor este año en Japón, que ha batido récords, por los mineros de lacalurosa mina de Copiapó en Chile y porque la sonda Hayabusa registró 10000 grados en la escala Celsius al atravesar la atmósfera, después de su misión, consistente en recoger trozos de un asteroide para que sean analizados en nuestro planeta.

Así las cosas, y viendo que este año se acaba, mi kanji del año es: error.

Mi kanji de 2010

¿La razón? En muchas de las cosas que he hecho he cometido un error fundamental: la confianza. Confiarse en exceso lleva a la tumba. Y me ha llevado en casi todo. He tenido una cantidad de fallos de base que ni yo me los esperaba. Una serie de cosas estúpìdas que me han hecho pagar caro (y me van a hacer seguir pagándolo). En casi todos los campos. Y equivocado también respecto a la gente. El no poder saber quién es quién me la ha jugado hasta poder ver un poco destrás de bastidores cómo es la gente en realidad.

El significado del kanji también es “perder“, y es que este año he perdido a bastante gente. Gente importante, gente menos importante, pero los he perdido, seguramente para siempre, estén vivos o muertos. También he perdido peso y bastante de la gilipollez que tenía antes (cosa buena), aunque también he perdido cosas como algunas ilusiones particulares, y habilidades que antes conseguía mostrar y que ahora no me salen ni harto de copas.

¿Qué saco en claro de todo esto? Primero, que soy humano. Y como tal no soy perfecto. Segundo, soy un desastre de la cabeza a los pies, y como no soy perfecto, tengo que mejorar muchísimo en todo. En saber cuándo y cómo digo las cosas, en el trato con la gente, en saber renunciar a veces a una racionalidad adulta que en ocasiones es estúpida y no lleva a ningún lado, y sobre todo en saber cuándo se puede hacer algo y cuándo no. Y por supuesto, cómo no se debe hacer.Y tercero y último, tengo que perder una parte de mí. Uno jamás debería fingir que es alguien que en realidad no es, pero en este caso es un lastre demasiado grande como para poder seguir adelante. No se trata de cambiar la personalidad por completo. Se trata de evolucionar y perder ciertas cosas que me perjudican más que me benefician. Si no, posiblemente siga metido en una caverna llena de luces sin concer la salida y sin saber realmente lo que es vivir. No estar constantemente viendo sombras pasar, viéndolas venir y reaccionando cuando ya es demasiado tarde. Eso es perder la vida, poco a poco y sin darse cuenta. Y no es agradable.

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Misa de Cristo

18 diciembre 2010

Cuando me pongo a echarle palas de mierda a la Navidad puedo ser un poco cabrón. A veces no llevo razón, pero otras sí. Y es algo que me suele ocurrir a menudo. Aunque el año pasado escribiese una breve entrada sobre esto, creo que se merece una pequeña revisión. O un recuerdo.

Ha llegado un momento en el que esta época me la barniza, prácticamente por completo. Y más en épocas en las que el dinero escasea. Es como si fuera cualquier época del año, con la diferencia de que en la calle se te cae la vela, el grajo vuela bajo y te duele la cabeza. Por el frío y por lo que no es frío. Y otras veces lo que duelen son los ojos cuando se ve lo que hay.

Reconozco que soy algo egoísta, y que seguramente alguien me tilde de tener una doble moral, ser un falso y otro de los que se sube al carro de la feliz falsedad y demás memeces. Pero me da igual. Sigo pensando, y lo seguiré haciendo, que la Navidad es un sacacuartos a lo bruto. Ve a misa. Ponte a bien con Dios. Compra un huevo de comida para la cena de Navidad, algo que probablemente ni te puedas comer entero. Polvorones, mantecados, turrones y dulces varios a lo bestia. Come como un cochino. Haz regalos caros, aunque tengas que hacer malabares para que la cuesta de enero no tenga una pendiente del 80% y te pegues el ostión de tu vida. Demuestra que quieres a tu gente porque les das cosas de las que poder fardar.

Pero sobre todo, olvídate de qué es la Navidad en sí. Ni una Christmaesse anglosajona, ni una misa de Cristo ni pollas en vinagre. Es Jesucristo impreso en los billetes del euro, el dólar, la libra esterlina y los Fukuzawas de 10000 yenes. A ver si te vas enterando. No todas las familias se juntan en una mesa con una cantidad de comida que no puede abarcar, charlando de esto y lo otro a ritmo de villancicos hijos de puta que te taladran los oídos. No todas se quieren. Incluso en estas fechas, que se suponen de buenas intenciones y esperanza, el dinero es lo que sigue premiando. Y el mismo puto sentimiento de ansias por tener mucho dinero y ser alguien importante. El sentimiento de ser cateto, imbécil y seguidor incondicional de una costumbre que ha cambiado en base a lo que se demanda, y en la que el amor se mide por la cantidad de billetes gastados en algo, no en un gesto de verdadero aprecio por una persona, la ayuda o el hacer feliz a otra gente.

Menos mal que sigue quedando gente que muestra su cariño, su ayuda y la intención de que esta sociedad de mierda se limpie, aunque sea un poco. Menos mal. Bravo por ellos.

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Ni oros ni low riders

23 noviembre 2010

Cualquiera de los que me lea por aquí sabe mi afición al hip hop. Sí, esa música que es tan machacona según algunos y que la hacen cuatro mierdas que se pasan el día fumando petardos y robando a la gente según otros.  Y las referencias que he hecho hasta el momento han cumplido bastante bien con lo que para mí representa esta música.

Pero últimamente estoy asqueado. Peor. Hasta la punta del clarinete. Lo que antes era algo que transmitía mensaje, enseñaba y hacía disfrutar los temas hasta escucharlos una y otra vez es ahora un circo. El coño de la Bernarda, para ser claros. Uno se escucha a los Doble V y se piensa que puede escribir cuatro letras de mierda, ser el amo y tratarle de tú a tú a gente que lleva más de 10 años en esto, e incluso 20. Transmitiendo no más cosas que “iros todos al carajo que mi polla es la que manda”. Perfecto.

Aunque quizá no son estos los que más problemas dan. Al fin y al cabo mierdecillas los hay en todos lados, y un capón a tiempo los pone en su sitio, para que sepan a qué no deben dedicarse. Los que son un problema son los imitayanquis. Los que se comerían hasta las cagadas del 50 Cent y dejarían que los Wu Tang Clan les dieran por el culo. Los que van de mafiosillos, que defienden que hay que tener armas para proteger a su gente. Los que trapichean con drogas y plantan a tías despampanantes en barras americanas mientras sueltan algo que en nada se parece a lo que Kool Herc o los Run DMC predicaban en los 80.

Estos sí son un problema. Lo son en España, lo son en los Estados Unidos, lo son también en Japón (por increíble que parezca…). Y es que por ellos tiene esta música la mala fama que tiene. Por cuatro tontos del culo que se han creído que por enseñar low riders, cadenas de oro, guarras en tanga y armas aquí y allí son los amos del mundo. Más de uno tendría que bajarse de la parra. No son Tony Montana ni Don Vito Corleone. Y el rap no es la putilla de la chusma y los traficantes. Nació como vehículo de protesta social, y como representación de la gente más humilde. No para que cuatro imbéciles wannabes vayan de superestrellas.

O a ver qué coño se han pensado que son.

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Temperatura Corporal

12 noviembre 2010

No he tenido mi mejor semana, y desde luego tenía cosas importantes que hacer. Pero creo que lo mejor que he podido hacer es publicar esto hoy. Está revisado y corregido. Si hubiera algún error, por favor decídmelo.

Muchas gracias, y espero que os guste la historia.

Temperatura Corporal – Ravengoh

 

PD:  Sé que la historia es muy violenta. Muchísimo. Que se merece un PARENTAL ADVISORY como una catedral. Y que la violencia no justifica violencia. Pero estos temas si alguien quiere los podemos discutir en otro momento. Mi intención es narrar, y punto. Aviso por si acaso.

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Junko Furuta y cuatro hijos de la gran puta

6 noviembre 2010

La ignorancia es la felicidad. O puede no serlo. Pero en este caso sí que lo sería. Y creedme, si os vais a poner a leer esto, más vale que echéis estómago. Eso y una caja de clinex.

A mí no me pone burro ir viendo crónica negra internacional. Ya bastante tenemos con lo que pasa en la puñetera piel de toro, como para encima ir ocupándose de otros casos. Y éste en concreto me lo encontré de casualidad, pero puedo garantizar que esto no es una casualidad. Deso estoy segurísimo. Primero, porque de no serlo no escribiría estas línas. Y segundo, porque cualquier persona que tenga un poco de corazón y de sentimientos sentirá lo mismo que sentí yo y que seguramente ha sentido mucha gente al saber del caso de Junko Furuta. No voy a escribir nada nuevo sobre el caso porque todo está dicho, ni voy a poner imágenes escabrosas. Si queréis, las buscáis. Y si no, a imaginar tocan.

Junko (1972-1989) era una estudiante japonesa de Bachillerato de la prefectura de Saitama, Japón. De la información que he podido recabar, no era mala estudiante, no tomaba drogas y no tenía novio, además de ser guapa. Una chica normal.

Junko Furuta

Probablemente los motivos de por qué la secuestraron son meras especulaciones sacadas de prensa amarilla. No lo sé y no me voy a meter en eso. El caso es que entre cuatro alumnos de su entorno (Hiroshi Miyano, 18 años; Jô Ogura, 17 años;  Minato Nobuharu, 16 años; y Yasushi Watanabe, 17 años), la secuestraron y la llevaron a la casa de Nobuharu, en Adachi-ku, Tokio. Una vez allí la obligaron a llamar a su casa y decir que estaba con “un amigo”, para evitar que alguien pusiera a la policía al tanto del caso. Después de eso, le dieron una paliza y la violaron todos.

Al principio la extorsionaron para que se hiciera pasar por la novia de uno de sus compañeros, pero cuando vieron que los padres no hacían nada directamente abandonaron la excusa. Entre otras cosas porque Miyano estaba metido en la baja yakuza (de toda la mierda de la mafia japonesa, lo más mierda) y presumía de tener gente dispuesta a matar si no se hacía lo que él quería. Junko le pidió ayuda a los padres en muy diversas ocasiones, y ellos, por temor a Hiroshi, nunca se la ofrecieron.

Lo que viene ahora es para que hierva la sangre y surja el deseo de sacarle la piel a tiras a cada uno de los que perpetraron este crimen. Aunque morir rápido hubiera sido lo mejor que le hubiera podido pasar a esta niña. Sufrió torturas a cuál más inimaginable y dolorosa. Desde ser violada en los 44 días de secuestro más de 500 veces por 100 personas distintas, hasta meterle varias veces en la vagina una barra de hierro, una botella, una bombilla encendida y tijeras, desgarrándosela y provocándole heridas muy graves. Otras putadas varias eran dejarla dormir en un balcón en pleno invierno durante horas, obligarle a beber su propia orina y a comer cucarachas vivas cuando pedía comida (y por supuesto se la negaban), castigarla cuando perdía el control de los esfínteres, arrancarle un pezón con unos alicates, colgarla del techo y usarla de saco de boxeo, clavarle muchas, muchísimas agujas, y obligarla a masturbarse delante de un montón de gente mientras bebían cerveza antes de violarla numerosas veces (hasta 12 en un mismo día). No es una sorpresa que hubiera más gente que sabía las condiciones de esta chica: casi 100 personas tenían noticia, y nadie hizo nada por remediarlo, bien por miedo o porque ellos mismos se aprovechaban de Junko.

Las torturas y los castigos se fueron sucediendo hasta tal punto que, en palabras de los culpables, ir al baño le llevaba más de una hora, de tan desnutrida y herida que estaba, y era incapaz de orinar por sí misma. El 4 de enero de 1989 le propusieron jugar una partida de mah-johng. Ganó. El premio por ganar fue una enorme paliza, quemarle un ojo con cera de una vela, echar combustible de encendedores en sus extremidades, cara y estómago, y prenderle fuego. Y mientras ardía, ellos bebían cerveza y le decían que no exagerase. Como si fuese tan sencillo, vamos.

Murió por shock, y al darse cuenta de que estaba muerta, metieron su cadáver en un barril de cemento y lo dejaron en un solar de Koto, Tokio. Al día siguiente se descubrió qué había pasado…y se montó un auténtico escándalo. La familia nunca se pudo reponer (y no es de extrañar). Obtuvieron 50 millones de yenes como compensación, y gracias a la lucha que tuvieron por la condena de los criminales, al final todos pasaron un tiempo en cárceles de menores. No se les pudo acusar de asesinato, y tampoco de violación, ya que se encontró semen de más de 100 personas en su cuepo, fruto de las múltiples violaciones que había sufrido. Y al ser menores de edad (la mayoría de edad en Japón son 20 años), no se les pudo condenar a cadena perpetua ni a la pena de muerte. Una perla de caso.

Por mucho que lo cuente así tal cual, cuando tuve noticia de todo esto me dieron ganas de vomitar. De vomitar, llorar y al mismo tiempo coger a cada hijo de puta responsable de esto y hacerle las peores torturas posibles. Uno por uno. Porque a una criatura así JAMÁS se le pueden hacer esas cosas. Si hay algo que me produce el mayor asco del mundo es el maltrato a una mujer. Y esto no es maltrato, es peor. Encima a una niña que no había hecho nada. Y no es que quiera defender en concreto este caso (en España tenemos el famoso caso de las niñas de Alcásser, el de Mariluz, el de Marta del Castillo (que además comenté yo en este blog) y el de muchas más niñas que sufrieron antes de ser asesinadas), pero es que tantísima brutalidad cometida en una única persona y además con tanta indiferencia y crueldad es para que uno plante en el cielo un ¡HIJOS DE LA GRAN PUTA!, y luego se vaya directo a sus casas a demostrarles que las torturas también sirven para los criminales. Porque todos ellos están libres. Miyano ahora se llama Yokoyama, y Jô Ogura es Jô Kamisaku, que además pasó otra temporada en prisión por asalto a un conocido.

La justicia no siempre es justa como tal, pero en este caso fue más injusta que nunca. Suerte es que todavía hay gente que tiene conciencia y corazón y saben que una cosa así no es para tomarla a la ligera. El grupo japonés The Gazzette le dedicó una canción a Junko llamada Taion(体温), “temperatura corporal” en español, y antes de tocarla en cada concierto se guarda un minuto de silencio por esta chica. Se han hecho dos películas, una de ellas Concrete y por la cual me enteré de este suceso, y un manga bastante cruento y no apto para gente sensible, porque es explícito a más no poder, y por desgracia refleja demasiado bien la cantidad de torturas que tuvo que sufrir Junko Furuta.

Es cierto que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, pero en este caso se puede decir que se tocó fondo. Es IMPOSIBLE caer tan bajo. Esto es sencillamente inhumano, hacerle a una persona estas cosas, y más aún a una cría de 17 años. Por mucho que en breve vaya a subir un relato en el que pasan hechos parecidos pero el final es distinto, nunca se me va a ir de la cabeza. Y muy a mi pesar de que esto pasase hace años, que ojalá Junko descanse en paz allá donde esté. Nadie se merece esto. O sí. Los que lo hicieron. Y multiplicado por 10.

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Chapter 18: A pulso

21 octubre 2010

Que lleve un mes sin escribir y que encima cuando lo haga quiera mentar a la madre que parió a todo el mundo no significa que sea un ermitaño con más mala leche que un simulador de vuelo en el que estrellas un avión en el world Trade Center. Significa que las cosas buenas me las voy a guardar de momento para mí.

Pero de momento ése no es el tema. Hay cosas que preocupan más. Como por ejemplo, que cada día que amanece, España está más llena de subnormales. Y pintan bastos. Si hay remontada, desde luego va a ser a muy largo plazo.

Teniendo mis preocupaciones el otro día, se me acercó una niña que deduje que estaba en Secundaria. Una cría con pinta de inteligente: mientras sus amigas se contaban chismorreos sobre con quién se habían liado en el fin de semana yla salida a alguna gilipollesca fiesta light, ella estaba haciendo sus tareas. “Toma ya, con dos cojones”, pensé yo mientras me acercaba a ella. me llamó la atención el ver que tenía que localizar en un mapa del mundo ciertos países y ponerlos en otro idioma. Eso no estuvo mal. Que me preguntase que dónde estaba Polonia sí que lo está. Le pregunté en qué curso estaba. “Segundo de ESO”. Le pregunté también que qué mierda de educación les daban en geografía. Y la respuesta fue “La Europa de los 25 en Sexto de Primaria. Y hace ya dos años que no hemos visto más. No nos han enseñado el mundo entero”.

Helado. De piedra. Hay libre albedrío para poner un calificativo. Pero me quedé con los ojos como platos. Porque me resulta difícil no, imposible de creer, que con cerca de 15 años una persona que se supone inteligente, tiene una calificaciones excelentes (las tiene, entre otras cosas porque la conozco) y es una alumna ejemplar, no pueda localizar en el mapa del mundo no un país, sino más de medio mundo. Es sencillamente acojonante.

Acabé la ESO en el 2006. En un periodo de 4 años (permitidme la expresión), no recuerdo haberme tocado más los huevos en mi vida. Tardes leyendo novelas, cómics, jugando a la consola y haciendo de todo menos estudiar. Y nunca me tiré un verano estudiando porque me quedara algo para Septiembre. O soy un genio, o el sistema es una mierda. Y como las flores con tiesto se las tiran los orgullosos y los arrogantes, y sé que soy un tío normal, me inclino por lo segundo.

Hace unos años, el mundo se veía entero en 6º de Primaria, como muy tarde en 1º de ESO. La Europa de los 15 de aquel entonces era un apartado del tamaño de una cagada de ratón. Y resulta que en 2010, con una educación que se supone que es de puta madre, con ordenadores subvencionados por el Gobierno para los amiguitos lameculos y los que le ponen propiedades a otro para llevarse las becas por todo el morro, una de las mejores alumnas de un colegio que se supone de nivel medio-alto no me sabe localizar Polonia en el mapa. Si así van las cosas en Geografía, del resto apaga y vámonos.

Hay carencias en casi todas las asignaturas (y precisamente en idiomas donde más), pero luego lo que más preocupa es la Educación para la Ciudadanía, que no haya Religión en las clases para no molestar a nadie y que haya educación sexual, cuanta más mejor. Es decir, que le echen mierda por bulldozers a los soplagaitas de la derecha, que nadie se sienta ofendido porque el cristianismo no es su religión y que todos aprendamos a echar un polvo, hacernos una paja y meternos el dedo en el coño.

Eso está muy bien si lo que queremos son políticos, putas y chaperos. Pero para montar un país hace falta gente preparada. Que pueda pensar, que sea creativa. No una panda de inútiles cuya realidad es la tele (con sus teleseries basura de adolescentes hormonados que se enrollan con profesoras o se meten rayas de coca como un campo de fútbol de largas, y también con programas de mierda donde la gente sale peleándose y donde una cocainómana gana un millón de euros al año y encima sería la tercera fuerza política de ser votada),  Tuenti, el Farmville de los cojones en el Facebook y Asco de Vida. Muchos miramos esas cosas, y los que somos un poco listos sabemos hasta dónde llega el límite. El resto no lo saben. Y así luego hay una lista de parados del tamaño del sumario del 11-M y los servicios al público son la risa de media Europa, aparte de que nos estamos hartando de comer mierda a palas y nos callamos.

Así nos están educando. Y un futuro muy negro es lo que le aguarda a esta ruina de país. Pero que se lo ha ganado. A pulso.

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Chapter 17: Soy esquirol

23 septiembre 2010

Un mes. No han hecho falta varios. Sólo uno ha sido necesario para crisparme de tal manera que ver a un político se me antoje como ver a un asesino en serie. Y, consecuentemente, a los sindicalistas y demás gente de su calaña. Durante el mes he tenido cosas buenas (pero la privacidad es poder, así que me quedo con él y no digo nada), cosas malas (otra vez el poder), y esto. La última movida de los sindicatos, o dicho de mejor forma, los huevones que no han dado un palo en su puta vida y viven del cuento, yendo de auténticos y de obreros pero con pisos en el centro, coches de puta madre y ropa cara: la huelga general.

No me gusta escribir sobre política porque sé que acaba pillando mierda hasta el gato. Sea del Pesoe, Pepé, la izquierda comunista, el Partido del Váter o la madre que los parió a todos. Pero me veo en la obligación. La cosa en España está muy jodida, para qué engañarnos. Si no viviera aquí me importaría un carajo, pero resulta que sí que vivo aquí, y tardaré un poquito en abandonar este país. Así que me toca los huevos. Que un grupo de tíos que se han estado rascando el culo toda su puta vida, ganando más pasta que 6 familias juntas en un año cada uno y sin merecerlo, diga que todos, sin excepción, tenemos que hacer huelga nos guste o no es para descojonarse. O mejor aún, para hacerles un bonito calvo. Me apetezca o no, ahora un grupo de chusma me va a obligar a no hacer mis cosas y a protestar contra un cabronazo que nos está hundiendo, para que luego ellos vayan barnizándosela a fin de que sus arcas estén llenas. Parecería bonito, pero no.

Es cierto, hay un cerdo en la Moncloa que está jodiendo a España entera, le voten o no, pero una huelga convocada por los mismos a los que está engrasando no va a ninguna parte. Y menos aún después de las vacaciones de verano. Qué pena me dan, que tienen que currar sin trabajar y tocando las pelotas, pero antes tienen ellos que descansar de su durísima vida de no hacer ni el huevo.

Odio a estos personajillos tan sinvergüenzas y ladrones que nos menean como si fueran marionetas. Y por desgracia, haga caso a quien se lo haga, al final el beneficiado es el mismo. Nada de que le van a plantar en la calle por una huelga. Nadie muerde la mano que le da de comer, y en este caso no será así. Y dado que haga esto o lo otro, creo que voy a hacer mis cosas. Estoy en mi derecho de trabajar, o estudiar, o meterme un dedo en la nariz y sacármelo por el ojo si me apetece . Y un montón de analfabetos furiosos, alentados por cuatro embustes y palabrejas de un mierda con demasiada labia, no me lo va a impedir.

Soy esquirol, y lo voy a ser hasta que cumpla mi objetivo y me largue de la piel de toro. Entonces, señoras y señores, politicuchos melifluos y falsos, así como vagos y falsos obreros con abundante capital en la cuenta del banco al que echan la culpa de la crisis, podrán dilatar sus anos con unas tenazas de acero hasta que se puedan meter a España por el culo.  No me importará lo más mínimo. Tampoco habrá mucha diferencia entre ahora y el momento en el que hagan esto. O sí. Porque conociéndoles, si ya se pensaba que habían tocado fondo, siempre cabe pensar que lo pueden hacer incluso peor.